“The Distortion Years” es el nuevo álbum de Monsieur Herr: profundiza la línea experimental de su antecesor, Everything's Great, con pop, art rock, rock progresivo, synth rock y su característico humor absurdo como bandera. Un álbum sobre la originalidad, el exceso de producción cultural y los límites de la forma.
Ficha editorial
- Artista
- Monsieur Herr (Riley Maiden)
- País
- Sur de California (EE. UU.)
- Género
- Pop, art rock, rock progresivo, synth rock
- Tipo
- Álbum (10 canciones)
- Álbum anterior
- Everything's Great (dic. 2025)
- Edición física
- Atomic Disc (50 copias)
Aquí, en la Revista Soundloop, Monsieur Herr no necesita presentación, pero para los nuevos lectores, detrás del proyecto está Riley Maiden, músico, compositor y productor del sur de California que viene trabajando bajo ese alias desde 2018. El proyecto es una suerte de “fake band” de una sola persona, una definición absurda para una música que tampoco se puede encasillar en todas las categorías más convencionales.
Hoy estrenó The Distortion Years, un álbum de diez canciones que continúa la línea de Everything's Great, disco que el artista publicó en diciembre del año pasado. El disco está enteramente escrito, interpretado y producido por Monsieur Herr, con algunas colaboraciones puntuales, que más adelante detallaremos.
¿Pop deformado?
Sí, Monsieur Herr hizo otro disco. Ese es precisamente el problema. Para entender The Distortion Years hay que retroceder al menos un par de años. En Music for People Who Hate Music, publicado en 2022, ya teníamos algunos elementos característicos de su estilo con canciones de raíz pop, estructuras irregulares y letras satíricas. Ese álbum fue grabado por Maiden utilizando Audacity, teclados Casio y Yamaha, una limitación técnica que terminó siendo un sello de su forma de trabajo.
Entre los discos que le siguieron está Bombarded by Vibes from All Sides y, más tarde, Buying Into the Hype de julio de 2025, un álbum importante para entender la evolución conceptual de Monsieur Herr. En entrevistas de aquella época, Maiden contó que inicialmente había pensado en el disco como una suerte de falso álbum de los Beatles, pero que el proyecto derivó hacia una escritura más compleja gracias, entre otras influencias, a Scott Miller, líder de Game Theory y The Loud Family. La idea de combinar formas pop con estructuras extrañas y una cierta “sound fuckery” es una de las claves de su estilo musical.
En una de las entrevistas que le hicimos en la revista sobre “Uranium Glass” y “Where They Put Mercury in the Trash” nos revelaba otra de sus características: nos planteaba la idea de que los “álbumes conceptuales encubiertos” son discos en los que existe un concepto general, aunque no necesariamente una historia lineal.
¿Pop todavía más deformado?
Según cuenta Maiden, The Distortion Years continúa directamente donde terminó el disco anterior y lo lleva más allá: encontramos progresiones ásperas con sonidos abrasivos, que no tienen por qué ser accesibles. La pulcritud tampoco está prohibida; simplemente hay que decidir dónde tiene sentido utilizarla.
Esa distinción es importante hacerla porque el álbum no es un ejercicio de “anti-producción”. Hay una cimentación meticulosa detrás del caos. La forma puede ser deformada, los sonidos pueden ser extraños. Es decir, todo responde a una intención artística.
Maiden lo resumió en otra entrevista de este año de una manera bastante directa: el álbum suena exactamente como él quería que sonara. En esa misma conversación, reconoce su gusto tanto por bandas de producción sofisticada como Steely Dan y Prefab Sprout como por el ruido. La música es un espacio en donde las decisiones puedan tener su rareza.
El título The Distortion Years puede referirse a muchas cosas: a la distorsión sonora, a la distorsión de las estructuras musicales, a la deformación de las expectativas del oyente o incluso a la manera en que la cultura procesa y reproduce sus propias referencias. El propio artista deja abiertas esas interpretaciones. Y es lógico: si todo el álbum trata de discutir las cajas que ponemos alrededor de la música, sería contradictorio que el concepto viniera acompañado por un manual cerrado de instrucciones.
Un boogie mutado
La primera canción, “Boogie Wonderland”, es toda una declaración de principios de lo que vamos a encontrar en el disco. En una entrevista reciente, Maiden explicó que algunas de las composiciones que había preparado inicialmente se inclinaban hacia un power pop más convencional, pero que decidió descartarlas porque sentía que ya había producido suficiente en ese género. En su lugar, se le ocurrieron canciones con influencias de Yellow Magic Orchestra, entre ellas “Boogie Wonderland” y “My Halcyon Days”.
Maiden explicó que quería grabar la idea de la versión en vivo de 1981 de “Stairs”, de Yellow Magic Orchestra, y que el riff principal del nuevo tema es una mutación ligeramente modificada de esa versión. Es una imagen interesante para introducir el álbum: no copiar, sino tomar una forma previa, desplazarla, doblarla y devolverla convertida en otra cosa.
La letra gira en torno a la autoconciencia, el deseo de modificar la propia identidad y una serie de imágenes absurdas alrededor de la idea de “intercambiar” o “eliminar” partes del cerebro. Como si estuviéramos en una especie de sketch de ciencia ficción.
“My Halcyon Days” y el problema de repetir una idea
El segundo tema fue grabado en dos días como reemplazo de una canción que originalmente iba a ocupar ese lugar. La razón para descartarla fue conceptual: Maiden entendió que ese material era demasiado parecido a “Resource War”, una canción de Everything's Great, y que repetir una idea no era igual a hacer una nueva versión de ella.
La solución fue una paradoja. Una canción que también hablara de la repetición, de la imposibilidad de apartar una nueva versión de todo lo que ya existe antes. Hay preguntas sobre el valor de hacer arte, sus consecuencias y la idea de que una nueva obra sea algo más que una reiteración de lo ya realizado. Es una de las obsesiones centrales del álbum: ¿cuánto de lo nuevo puede ser realmente nuevo?
Guerra y nihilismo
A medida que avanza el disco, éste se vuelve musicalmente más “caótico” o exacerba esa línea musical. En lo temático, “Periscope” utiliza imágenes submarinas y militares como metáforas para observar, explotar y atravesar los límites. “Nihilism Blusche”, en cambio, está más cerca de lo autobiográfico. En este último, Maiden reconoce que parte de la letra surge de experiencias personales relacionadas con la inseguridad, el cinismo y cómo se esconde detrás de la ironía.
En ese sentido, The Distortion Years también puede leerse como una obra sobre la autoconciencia. El personaje que aparece en las canciones sabe que está haciendo la performance de una pose, sabe que está exagerando y que podría caer en su propia trampa.
Años de distorsión
La quinta canción surgió cerca del final de las sesiones de Everything's Great. Sin embargo, la letra todavía no estaba terminada y Maiden decidió guardarla para el siguiente disco.
Vivimos en una época donde todo lo sólido —el empleo para toda la vida, las relaciones estables, las instituciones— se disolvió en una corriente de cambio perpetuo y consumo rápido. La letra habla de las contradicciones de la vida moderna: ¿se puede encontrar algo de optimismo mientras hay, al mismo tiempo, un rechazo hacia la propia realidad cotidiana? Detrás de toda la ironía, hay una idea pesimista de que el arte queda, de alguna forma, atrapado dentro de ese rechazo a la rutina gris y a la hiperproductividad.
Sobrante de música
La séptima canción es una especie de parodia de sí mismo. “Music Surplus (Further Contributions)”. Existe demasiado arte, demasiada música, demasiadas canciones y demasiadas personas convencidas de que todavía tienen algo para decir. La imagen central es la del ouroboros: una serpiente que se come su propia cola.
Es también una crítica/satirización que el artista dirige contra sí mismo. Maiden plantea que contribuir una vez más a ese enorme archivo cultural tiene una dosis considerable de ego: decidir que el mundo necesita otra obra y, además, asumir que esa obra merece existir entre todas las demás.
Maiden reconoce que está devolviendo otra pieza al abismo, pero concluye que también puede divertirse y hacer un trabajo del que sentirse orgulloso.
Del pedal steel al sintetizador vocal
Aunque Monsieur Herr es esencialmente un proyecto solista —Maiden escribe, interpreta y produce todas las canciones—, es importante mencionar que The Distortion Years tiene algunas intervenciones muy específicas. Chloe Nevers toca el pedal steel en “Wait a Second This Is Weird”, mientras que el sintetizador vocal Klattsch, desarrollado por Tony Gies, está en “Boogie Wonderland”, “Music Surplus (Further Contributions)”, “Wait a Second This Is Weird” y “The Original Thought”. Además, la última canción utiliza un Sherman Filterbank perteneciente a Matt Molaro. El mastering estuvo a cargo de Jon Jefcoat.
Así, el álbum también se permite experimentar con instrumentos “serios” y herramientas extrañas. “Wait a Second This Is Weird” toma esa idea literal y la lleva a la música: ¿qué podría ocurrir si una pieza musical se llamara así? El Klattsch es, así, una voz robótica que se suma a esa idea de artificialidad controlada que es el disco.
Un mapa de referencias
“Former Island” imagina la transformación de la antigua Zuiderzee y la construcción de los pólderes desde la perspectiva de una tierra que deja de ser isla. El Afsluitdijk aparece en sus imágenes y la canción utiliza esa transformación geográfica como una manera de hablar, también, sobre la alienación, la identidad y los cambios impuestos.
“Peter Falks Law”, mientras tanto, toma como referencia al personaje televisivo de Columbo. Imagina al detective como una entidad casi omnisciente que puede descubrir lo que las estructuras de poder quieren ocultar. El resultado es otra de las tantas formas que tiene Monsieur Herr de llevar una referencia cultural a un mecanismo nuevo; algo parecido a lo que el simbolismo ruso llamó extrañamiento o “Ostranénie”.
Un cierre original
El cierre del álbum vuelve directamente al problema de la originalidad y la imposibilidad de producir una idea completamente aislada de todo lo que ya existe.
“I thought of the title 'Inspire Ire.' Doesn't 'Inspire Ire' sound like the name of a Morrissey song? I'll take it for myself before he has a chance to. Then when he and Alain Whyte or somebody writes a song called 'Inspire Ire,' I can say I did it first. (The words you use should be your own.)”
Las palabras, las referencias, las melodías y las formas llegan desde algún lugar. El creador las absorbe, las reorganiza y devuelve algo diferente. Una idea extraordinariamente borgeana sobre el arte —comentario aparte: quienes no hayan leído la obra del probablemente más influyente escritor del siglo XX, recomiendo sobre esta idea, el cuento “Pierre Menard, autor del Quijote”.
The words you use should be your own
Letra del cierre de “The Distortion Years”
The Distortion Years y el "exceso de existir"
La obsesión de Monsieur Herr con la forma no termina en las canciones. La edición física de The Distortion Years fue fabricada por Atomic Disc, en una edición limitada a 50 ejemplares y presentada en un envase de seis paneles digipack lite con una bolsa plástica resellable. La portada lleva una fotografía de Chloe Nevers, mientras que el diseño, la manipulación de imágenes y las decisiones de packaging estuvieron a cargo de Mumbo Wiseguy.
El packaging se convierte en otra oportunidad para jugar con la solemnidad, la parodia y la obsesión por las categorías. El álbum está disponible en plataformas digitales y en edición física a través de los canales oficiales de Monsieur Herr.
¿Otra contribución al abismo?
Hay una idea que Maiden había utilizado para explicar su discografía y es útil traerla nuevamente a colación: la metáfora de la taza. Un álbum puede mostrar la taza desde adelante; otro puede mostrarla desde atrás; otro, desde adentro. Sigue siendo la misma taza, pero la perspectiva cambia. En esa entrevista que le hicimos, el músico relacionaba esa idea con la libertad de pasar de un estilo a otro sin perder el hilo conductor.
The Distortion Years es, de alguna forma, otra perspectiva de la taza. En lugar de resolver la tensión entre pop y experimentación, entre lo real y lo irónico, entre influencia y originalidad, Monsieur Herr transforma esa tensión en materia prima para sus canciones. Lo que cambia es la forma que pone esos elementos en relación unos con otros. Por eso, el álbum no hay que verlo como una ruptura total con lo anterior. Es más interesante verlo como una deformación deliberada del estilo musical que Riley viene desarrollando desde hace años.
Pero volvamos a la pregunta que habíamos hecho antes: ¿cuánto de lo nuevo puede ser realmente nuevo? Monsieur Herr no parece tener una respuesta definitiva, pero, al menos… materializó la pregunta en otro disco.
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