Por Esteban Mauricio Soria
The Amanda Emblem Experiment es un proyecto australiano liderado
por la cantante, compositora y guitarrista Amanda Emblem, el proyecto nace en
el estado de Queensland, entre el entorno rural de Kandanga y la costa del
Sandy Strait, frente a la isla K’Gari (Fraser Island). Ese paisaje natural
—clave en la vida y la obra de Emblem— atraviesa de lleno la identidad de
“Ancient Dingo”, una canción de folk-rock que “aúlla en la noche” como el
animal que le da nombre.
El single fue coescrito junto a Kelly King, músico
especializado en armónica y flauta, y nos da una mirada sensible sobre el dingo
australiano. La letra busca generar conciencia sobre su rol ecológico y la
tensión constante entre el animal y la expansión del hombre, especialmente en zonas
turísticas y rurales. Es una especie que se considera vulnerable y enfrenta un
alto riesgo de extinción, principalmente debido a la hibridación (cruce) con
perros domésticos. A pesar de ser considerados plagas en áreas agrícolas y
sufrir persecución, son reconocidos como salvadores ecológicos nativos, con
poblaciones puras protegidas en parques nacionales.
“Ancient Dingo” se presenta en dos versiones: (1) una
eléctrica, de pulso pop-rock y espíritu roots, incluida en el álbum The Wood
(2025); (2) y una versión acústica, más introspectiva, que incorpora elementos
tradicionales como el didgeridoo.
La decisión de lanzar el single en Australia Day no es
casual: el proyecto plantea un paralelismo entre la compleja relación del país
con el dingo y la historia de los pueblos originarios. En la cultura de los
Butchulla, habitantes ancestrales de K’Gari, el dingo tiene un profundo valor
espiritual y simbólico, un aspecto que la canción recupera desde el respeto y
la memoria cultural.
The Amanda Emblem Experiment trabaja junto a músicos locales
como Billy Adams, Scott Astill, Moses King y el propio Kelly King, y su estilo musical
abarca folk, blues, rock, soul y roots. Ancient Dingo una propuesta muy interesante y singular dentro de la escena australiana —para no dejarla pasar para quienes gusten del género—, donde la canción popular se convierte también en vehículo de memoria, conciencia y territorio.


