Volvemos a escuchar We Will Get Through This,
una de las canciones del debut discográfico Preacher Man – Vol. 1, de Chris
Oledude y que estuvo en nuestro Top 10 del mes pasado.
Esta balada se destaca especialmente por el dueto entre
Chris Oledude y la soprano Yanitza Lee. Además de un recurso estilístico, el
dueto funciona como una representación simbólica del apoyo mutuo: dos voces que
se sostienen solidariamente. Esta dinámica refuerza el mensaje central de la
canción, centrado en la amistad, la contención emocional y la responsabilidad que
requieren quienes acompañan a personas en situaciones de sufrimiento
psicológico, emocional o de adicción.
El trabajo guitarrístico de Tomas Rodriguez aporta también arreglos
que le suman expresividad a la canción. La instrumentación, cuidadosamente
equilibrada, incorpora sutiles elementos rítmicos y armónicos que remiten tanto
al folk como a la tradición del pop clásico, con leves inflexiones latinas que
enriquecen la armonía general.
La canción surge a partir de la experiencia directa de
Oledude trabajando durante un año en una organización dedicada a la salud
mental y al acompañamiento de personas con problemas de adicciones. Esa
vivencia se traduce en una letra que evita el optimismo superficial,
reconociendo la complejidad del sufrimiento.
Desde el primer verso, Chris Oledude desarrolla el tono
humanístico que atraviesa toda la composición. El uso reiterado del “we” frente
al “I” es central. La canción no plantea la superación como un acto solitario,
sino como un proceso compartido, donde la fragilidad y la incertidumbre
(“weakness, fear and loss”, “shades of grey cloud up my brain”) son parte de la
experiencia de recuperación.
El estribillo refuerza esta idea de sostén mutuo a través de
imágenes simples y directas. “Hold onto me / let me hold on to you” condensa el
núcleo del mensaje: el proceso de sanación como un acto recíproco. La figura de
la esperanza no aparece como una abstracción, sino encarnada en la presencia
del otro, lo que vuelve al mensaje tangible y creíble.
Además, el tema tiene un valor simbólico particular al haber
sido interpretado por primera vez en el Philipstown Behavioral Health Hub, en
Cold Spring, Nueva York, como una suerte de homenaje a quienes trabajan y
transitan esos espacios de cuidado. Este hecho refuerza la idea de la canción como
un espacio de contención, más allá del circuito tradicional.


