Por Esteban Mauricio Soria
ReeToxA estrenó ayer su nuevo álbum, Soliloquy, un
trabajo monumental de 26 canciones, terminado durante los meses de la pandemia
de COVID-19, en un contexto donde muchos artistas se vieron obligados a detener
su actividad. Sin embargo, para McKee, ese período creativo para terminar de
escribir canciones inconclusas que habían quedado guardadas durante años.
Incapaz de avanzar con la grabación de su álbum debut debido a las
restricciones, decidió volcarse por completo a un nuevo proceso compositivo.
Así, el músico se sumergió en una rutina extrema, viviendo
prácticamente entre cigarrillos y café, llevando su creatividad hasta los
límites. Sin embargo, las raíces del disco se remontan mucho más atrás. El
germen de Soliloquy nace en 1997, cuando McKee comenzó a escribir lo que
él denomina “soliloquios”: fragmentos de pensamiento y letras que, con el
tiempo, quedaron dispersos e inconclusos. No fue hasta la pandemia que el
artista decidió volver a ver ese material y terminar de darle forma.
Lo que inicialmente parecía una colección fragmentaria
evolucionó hacia una ambiciosa idea: un proyecto de seis álbumes. Sin embargo,
en un ejercicio de síntesis, McKee optó por condensarlo en 26 canciones
cuidadosamente seleccionadas.
Un recorrido musical amplio y
cohesivo
Desde lo musical, el single Thrift Shop Dress,
lanzado el 13 de marzo nos adelantó un poco el sonido de Soliloquy: un
power indie rock compacto, muy ganchero y melódico. Al igual que el disco debut,
Soliloquy es variado, pero se lo nota con un rumbo musical más sólido y
cohesivo entre sí. Así, tenemos canciones poderosas como la que abre el disco, Reetoxa,
pero también otras como Dancing with Lou, Truce, Jade Eyes, Schitzo
Waltz, War Killer o Purple Vein. Otras a medio tiempo, pero
igual de intensas y melódicas como Insatiable o Bottle. Tambén
tenemos varias baladas como Strong, Gown, Timor Leste, Erica
and the Stars —que incluyen arreglos de orquesta—. Otras canciones que te
van a recordar a los ochenta como Dress Me up. Las letras no sólo cuentan
algunas anécdotas, sino que atraviesan emocionalmente el álbum en múltiples
capas, desde el humor, la tragedia, al amor, el alcohol.
Soliloquy es el resultado arduo de décadas de ideas,
recuerdos y emociones que encuentran su forma definitiva en una obra memorable,
emocionante y variada. Vemos a un artista enfrentándose a su propio archivo personal
y transformándolo en música. Un viaje que, una vez iniciado, resulta difícil
abandonar.

