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Electrónica para mundos imaginarios: Komok y el universo retrofuturista de “Space Commuters”

Por Esteban Mauricio Soria


El compositor italiano radicado en Londres, Alessandro Inglima, nos trae una nueva canción de Komok: “Space Commuters”, un instrumental donde se mezclan la nostalgia tecnológica y la imaginación futurista.

El sencillo es un adelanto de Protopia, un álbum conceptual de doce tracks que se publicará próximamente y que está pensado además como una experiencia audiovisual. El proyecto consistirá en música electrónica instrumental con una serie de microfilms y visualizers, que imaginan futuros posibles y tecnologías especulativas.

 

La electrónica: el sonido del futuro

Desde mediados del siglo XX, la música electrónica quedó asociada a la idea de futuro. Los sintetizadores, las cajas de ritmo y la manipulación digital del sonido introdujeron timbres que no existían en ese entonces. Esa artificialidad sonora evocaba automáticamente máquinas, ciudades futuristas o mundos alienígenas.

Por eso no es casual que muchas obras electrónicas dialoguen con la ciencia ficción. Artistas como Kraftwerk construyeron una estética centrada en la relación entre humanos y tecnología, mientras que figuras posteriores como Aphex Twin o Autechre llevaron esa exploración hacia territorios más abstractos, casi como si el sonido proviniera de sistemas o inteligencias no humanas.


Con Komok, Inglima realiza su primera inmersión en la música electrónica tras una trayectoria artística que siempre ha oscilado entre el sonido y la imagen. El proyecto se mueve con libertad entre géneros como el acid house, el big beat, el IDM y electrónica Letfield, desarrollando un giro experimental que trata de evitar las etiquetas rígidas.

En “Space Commuters”, esa estética se ve manifiesta en un groove de tempo medio, donde los sintetizadores analógicos junto con un trabajo minucioso de diseño sonoro nos sumergen en paisajes que parece provenir tanto del pasado como de un futuro imaginado. La canción nos pone en una experiencia que recuerda a bandas sonoras de ciencia ficción.

 

La nostalgia del futuro

En los últimos años apareció un fenómeno interesante: el llamado retrofuturismo. Mucha música electrónica contemporánea mira hacia las visiones del futuro que existían en los años 80 y 90: computadoras primitivas, videojuegos pixelados, cyberpunk, estaciones espaciales, etc.

Estéticas como el vaporwave o el synthwave recrean esa sensación de futuro imaginado desde el pasado. Esto conecta con algo que ocurre culturalmente hoy: vivimos en un momento en el que el futuro tecnológico ya llegó, pero no necesariamente como lo imaginábamos.

Por eso muchas obras mezclan nostalgia con especulación futurista. Un tema como “Space Commuters” nos muestra bien esta lógica: evoca la sensación de una banda sonora perdida de un videojuego o banda sonora de ciencia ficción de los 90, pero vista desde la época actual.

 


Influencias que cruzan generaciones electrónicas

El sonido de Komok dialoga con diversas tradiciones de la electrónica experimental. Entre sus referencias aparecen el funk del primer período de Daft Punk y el espíritu de Aphex Twin, así como ecos de artistas como Björk, Matmos y Autechre. A este mapa de influencias se suman elementos del vaporwave, la música de videojuegos clásicos y el synthwave, que moldean el estilo retrofuturista de la propuesta.

Antes de este proyecto, Inglima comenzó su carrera musical como bajista, pero con el tiempo expandió su práctica hacia la experimentación con sintetizadores, efectos y el diseño de sonido. Esa exploración también está reflejada en su trabajo como compositor de música para cortometrajes, documentales, teatro y performances en vivo.

 


La distopía: un espejo del presente

La distopía es, en realidad, una forma indirecta de hablar del presente. Desde obras como Blade Runner hasta la estética cyberpunk, los mundos distópicos suelen reflejar ansiedades sociales actuales: vigilancia tecnológica, automatización, aislamiento urbano, hiperconectividad, capitalismo tardío.

Los ritmos mecánicos, las texturas frías y los paisajes sonoros “artificiales” del estilo de Komok evocan este imaginario de ciudades automatizadas, pero hay una razón profunda para que esta relación sea tan fuerte en nuestra época: vivimos en una era tecnológicamente inestable.

Estamos rodeados de inteligencia artificial, redes, automatización y simulaciones digitales. La ciencia ficción dejó de ser pura imaginación y se convirtió en una forma de interpretar la realidad.

Si te gusta la electrónica experimental es algo que no podés dejar pasar en tu radar. “Space Commuters” ya está disponible en todas plataformas digitales.