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Andrea Pizzo and The Purple Mice exploran el umbral de la vida y la muerte en su nuevo single, Come Out Lazarus 2 – Ineffability

Por Esteban Mauricio Soria


Andrea Pizzo and The Purple Mice nos traen a la revista el último lanzamiento de su ambicioso universo musical: “Come Out Lazarus 2 – Ineffability”, una interesante canción que aborda el tránsito entre la vida y la muerte. Vayamos a descubrirlo.

 

Una visión desde el otro lado

Fieles a su identidad artística ligada a la ciencia ficción —donde convergen ciencia, tecnología y poesía—, la canción nos cuenta sobre una experiencia cercana a la muerte desde la óptica de una persona que sufre un trasplante de corazón.

La letra se desarrolla en una secuencia de imágenes, que nos remite al cine: la disolución del dolor, la percepción de una realidad expandida, la simultaneidad del ser (“I was everywhere”), y finalmente, el retorno al cuerpo físico.

 

Decir lo inefable

El subtítulo “Ineffability” no es casual. La letra insiste en la incapacidad del lenguaje para describir ciertas experiencias límite. Este concepto —un tópico clásico tanto de la filosofía como de la literatura— aparece aquí traducido en imágenes sensoriales: praderas de luz, túneles luminosos, estados de conciencia sin tiempo ni espacio.

Musicalmente, el grupo se mueve en un terreno cercano a las atmósferas de Radiohead, Massive Attack y Pink Floyd, uniendo texturas electrónicas con una musicalidad progresiva.

 


El descenso sin dolor: una inversión de la tragedia


A leaf’s slowly falling down
I entered a sleep
And all pain disappeared

La imagen inicial —la hoja que cae— remite a una simbología clásica de tránsito y desapego. En lugar de una muerte violenta o angustiante, el yo lírico experimenta una disolución suave, casi natural.

Esta inversión de la tragedia nos recuerda a ciertas visiones de la muerte presentes en la poesía de Emily Dickinson, donde el morir no es como una ruptura, sino desplazamiento  casi imperceptible hacia otro estado de conciencia. La desaparición del dolor no solo es física, sino ontológica: el sujeto deja de estar anclado a su corporalidad.

Because I could not stop for Death
He kindly stopped for me
[Emily Dickinson]

 

La expansión del ser: una conciencia total

And I was everywhere,
In the meadow, in the sky,
In the flower, in the fly

Estas líneas condensan una de las ideas centrales de la canción: la disolución del yo individual en una conciencia totalizante. En esta experiencia de unidad cósmica podemos encontrarnos con algunas tradiciones místicas y filosóficas, por ejemplo, desde el panteísmo de Baruch Spinoza hasta las intuiciones visionarias de William Blake.

Tanto Baruch Spinoza como William Blake llegan a ideas similares —la unidad de todo lo existente— pero por vías muy distintas: uno desde la filosofía racional y el otro desde la visión poética.

En la Ética, Spinoza formula una de las ideas más radicales de la filosofía moderna: solo existe una única sustancia infinita, que él identifica como Dios o la Naturaleza (Deus sive Natura).

Esto implica que:

-No hay separación real entre sujeto y objeto.

-Todo lo que existe es una modificación de esa única sustancia.

-El “yo” individual es apenas una forma transitoria de algo mucho más vasto.


El alma humana es parte del entendimiento infinito de Dios. [Spinoza]

 


En la canción estas líneas reflejan claramente esta concepción:

I was everywhere,
In the meadow, in the sky…

lo que aparece es justamente esa disolución del individuo en una totalidad. No es que el sujeto “viaja” por distintos lugares: se vuelve idéntico a todo lo que percibe.  Desde una lectura spinoziana, eso no sería una fantasía, sino una intuición —aunque sea momentánea— de la estructura real del ser: todo está en todo porque todo es una misma cosa expresándose.

En cambio, William Blake no llega a esa unidad por vía lógica, sino de una forma visionaria. Su famosa idea: “Si las puertas de la percepción fueran purificadas, todo aparecería como es: infinito.”

Esto implica que:

-La realidad cotidiana está limitada por la percepción humana.

-Pero existen estados en los que esa percepción se expande.

-En esos estados, lo finito revela su dimensión infinita.

Para Blake, lo infinito no está en otro plano, sino en cada cosa, si se la percibe correctamente.

 

Cuando la letra dice:

No need to speak, to move,
‘Cause there was no longer any place or time
I knew everything / And I was everywhere

están operando simultáneamente las dos lógicas: por un lado, la desaparición de la individualidad en una totalidad única (ontológica), por el otro la expansión de la percepción hasta captar lo infinito en lo inmediato (visionaria).

Y, luego, aparece lo inefable del lenguaje:

I really can’t explain in human words

Aquí, tanto como en la canción, como en Spinoza (cuando habla del conocimiento intuitivo) como en Blake (cuando habla de visiones), hay un punto donde el lenguaje discursivo ya no alcanza. El lenguaje intenta abarcar lo inabarcable mediante enumeraciones que, paradójicamente, subrayan su propia insuficiencia. Ese verso es un procedimiento metapoético, en donde el poema reconoce su propio límite.

 

El desdoblamiento: cuerpo y conciencia

Then I saw my body lying,
From the outside

Este motivo —el cuerpo visto desde fuera— es recurrente en relatos de experiencias cercanas a la muerte, pero también tiene una fuerte tradición literaria. Puede leerse en clave kafkiana, en tanto extrañamiento radical del yo respecto de sí mismo.

El sujeto ya no coincide consigo: “I was there but I was not”. Esta paradoja instala una fisura ontológica que cuestiona la identidad como algo estable.

 

El túnel de luz: arquetipo y revelación

And I flew fast through the air
In a long tunnel of light

El túnel luminoso es una imagen arquetípica que trasciende lo anecdótico. Aquí se convierte en un pasaje iniciático, donde el viaje no es hacia el inframundo sino hacia una forma de plenitud.

La experiencia está marcada por una energía amorosa total (“a great love pervaded me”), que nos recuerda a la noción de lo sublime y místico presente en la obra de Rainer Maria Rilke: una belleza tan intensa que desborda la capacidad humana de comprensión.

 

La verdad no medible: ciencia vs. experiencia

There are things you cannot measure,
But they are not less true, at all.

Este pasaje nos muestra la tensión entre lo cuantificable y lo vivido, como una grieta epistemológica. Aquí la letra se aproxima a reflexiones sobre los límites del conocimiento científico, pero también a intuiciones filosóficas más antiguas: la verdad no siempre es verificable, pero eso no la vuelve menos real.

 

El retorno: la condena de lo corporal

And I knew I had to come back / … / I woke up in pain again.

El regreso al cuerpo implica una caída, una pérdida. Si la experiencia extracorporal era expansión y unidad, el retorno es contracción y sufrimiento. Este movimiento es un giro similar al mito de la caverna de Platón: quien ha visto otra realidad queda marcado por ella, pero debe volver al mundo sensible.

La frase final —“I woke up in pain again”— tiene una fuerza demoledora, después de lo inefable y de esa experiencia extrasensorial, solo queda el dolor.

 


Continuidad conceptual: el ciclo “People Zero”

Este lanzamiento es la segunda entrega de un nuevo ciclo conceptual iniciado con “Come Out Lazarus I – Life Is Over”. Bajo el título “People Zero”, la banda explora la fragilidad de la existencia humana frente a procesos límite: la muerte, la tecnología, la conciencia.

Trabajos previos como el álbum Transhumanity ya abordaban temas como la inteligencia artificial, la memoria y la redefinición de lo humano. También la reciente canción “The Machine”, centrada en la relación entre humanos y sistemas inteligentes, refuerza esta línea temática.

 


Toda una experiencia sensorial y filosófica

“Come Out Lazarus 2 – Ineffability” nos plantea varias preguntas: ¿qué ocurre en los márgenes de la conciencia? ¿Qué parte de la experiencia humana escapa a toda medición? ¿Puede la música funcionar como lenguaje alternativo para lo inexpresable?

Con una interpretación vocal expresiva y un sólido trabajo instrumental, Andrea Pizzo and The Purple Mice logran transmitir ese experiencia extrasensorial entre lo inmersivo y lo cósmico, en un punto donde las palabras parecen no alcanzar, pero que la música tiene mucho por decir.