Por Esteban Mauricio Soria
Tras el lanzamiento de Soliloquy, el ambicioso disco doble
de 26 canciones nacido durante los años de pandemia, ReeToxA nos hace llegar a
la revista su nuevo single, “The Lisa Song”, que además incluye una curiosa
versión karaoke del tema.
Dentro del vasto recorrido musical de Soliloquy, “The Lisa
Song” ocupa un lugar especialmente importante. No solo por su tono pop-rock
melódico, sino también porque la figura de Lisa está profundamente ligada al
origen mismo del proyecto. Según la historia detrás del álbum, fue justamente
después de conocer a una chica llamada Lisa en el Forum Theatre durante
un show de Spiderbait que Jason Bill McKee decidió dejar su carrera
universitaria y tomarse seriamente la idea de grabar sus canciones y formar la
banda.
Una historia y una canción
Musicalmente, “The Lisa Song” se mueve dentro de un terreno
de rock melódico e indie pop-rock, apoyándose en un estribillo melódico, que
rápidamente se nos queda atrapado en la memoria. La letra retrata la
fascinación del artista por una chica extremadamente tímida.
Conocí a Lisa en un show de Spiderbait en el Forum, en diciembre de 2019. Es una historia larga, pero básicamente me habían dejado plantado en una cita y estaba de mal humor. Lisa fue muy amable y me hizo reír. Yo estaba sacando una foto del recital y Lisa se puso delante de la cámara y saludó con la mano. Las luces del escenario detrás de su cabeza hicieron que pareciera el sol. Empecé a escribir la canción y a cantarla en mi teléfono. Lisa me preguntó a qué me dedicaba y, avergonzado, le dije que era estudiante universitario y compositor. Me pidió escuchar una canción, pero todo lo que tenía eran notas de voz. Esa noche dejé la universidad y reservé tiempo de estudio para grabar mi primer álbum. Después llegó el COVID y empecé a escribir el segundo disco. Lisa me inspiró a escribir mejores canciones y cambió mi vida.
Lisa, la chica que se parecía
al sol
I meet a girl that looked like the sun
El protagonista parece fascinado por Lisa, pero al mismo
tiempo incapaz de comprenderla completamente. Incluso cuando la canción se
vuelve más entusiasta, siempre permanece una sensación de distancia entusiasta,
como una fotografía congelada en el tiempo.
Ese tono encaja perfectamente con el espíritu general de Soliloquy,
un disco donde cada canción parece abrir una puerta distinta hacia la memoria,
la nostalgia y, ¿por qué no? la ilusión de llevarnos a lugares que podemos
imaginar.

