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La caída como una identidad: “Infinity Fall II”, el nuevo fragmento de Watch Me Die Inside


Por Esteban Mauricio Soria


Watch Me Die Inside trajo a la revista su un nuevo fragmento titulado “Infinity Fall II”, canción que también forma parte de su reciente EP homónimo de tres canciones. Fiel a la lógica conceptual que viene desarrollando, el nuevo tema es la muestra de una caída interna que no tiene final.

Un descenso sin final

Si “Infinity Fall I” ya nos insinuaba una caída, “Infinity Fall II” se sumerge completamente en ella. Pero no desde el dramatismo tradicional del quiebre, sino desde una perspectiva más inquietante: la caída como estado permanente. De todas maneras, aquí no hay clímax ni resolución, ni siquiera un punto de impacto. Solo la continuidad de ese abismo.

La composición se mantiene en ese equilibrio inestable constante, generando una experiencia inmersiva que invita a la repetición, casi como si el oyente intentara encontrar un punto de salida que nunca llega.


Al borde del colapso

Desde lo musical, el track es fiel a su espíritu híbrido. Aleph vuelve a desafiar las fronteras de los géneros con un sonido que él mismo define como Deathened Melodic Electro Pop Black Metal, que es ni nada más ni nada menos que un cruce entre el deathcore, el metal melódico, pulsos de electro-pop y momentos de black metal.

En un estilo donde la voz melódica y emocionalmente accesible popera contrasta con una densidad opresiva y asfixiante que la rodea. Casi como el descenso de un ángel a las tierras del infierno.

 


El universo Aleph: varios fragmentos y una autopsia

Detrás del proyecto se encuentra la entidad conocida como Aleph, cuya identidad sigue siendo un misterio. Esta decisión no es casual porque el foco está puesto en la obra como un sistema, no en el autor como figura.

Watch Me Die Inside se articula a través de “Fragments”, piezas individuales que conforman algo mayor denominado “Autopsy”. No se trata de una colección de canciones, sino de una disección progresiva de una herida psicológica.

“Infinity Fall II” marca un punto de inflexión dentro de ese universo: el pasaje de la caída como evento a la caída como condición permanente. La sensación de caída constante se vuelve insoportable precisamente porque nunca encuentra resolución. Aleph nos coloca, una vez más, en el rol de testigos, pero la distancia se erosiona a cada segundo. Cuando la tensión ya no distingue entre quien observa y quien padece, entonces tal vez no estamos perdiendo nada… salvo una ilusión que nos mantenía en pie.