REVISTA SOUNDLOOP | NUEVO LANZAMIENTO
Por Esteban Mauricio Soria
Un homenaje a la ciencia
ficción clásica
¿Cómo sonaría una cantante de jazz extraterrestre actuando en
el escenario? La respuesta nos llega en forma de una composición que tiene jazz
vocal de inspiración vintage, llena de humor y personalidad, y que evoca
la elegancia de los clubes nocturnos de mediados del siglo XX.
La protagonista es una cantante alienígena que juega
constantemente con su novio humano. Entre bromas, insinuaciones y situaciones
absurdas, la canción es un diálogo lleno de expresiones inventadas y
referencias a un universo fantástico donde conviven lunas dobles, criaturas
extrañas y peligros espaciales.
Jazz retro y cine
El propio artista define sus composiciones como obras
"cinematográficas, hipnóticas y un poco peligrosas", una idea que
vuelve a reflejarse en este nuevo lanzamiento. La instrumentación recupera el
espíritu del jazz tradicional mientras incorpora una estética retrofuturista
que parece salida de una película de ciencia ficción de otra época.
Las melodías, el fraseo vocal y la ambientación buscan
sumergirnos en ese club espacial imaginario donde la protagonista interpreta su
canción frente a viajeros de toda la galaxia.
El juego amoroso como un teatro
cósmico
Detrás de sus criaturas imaginarias, palabras inventadas y
situaciones extravagantes, Andrei British realiza un pequeño teatro donde el
amor, el deseo y el amor se representan bajo el disfraz de la ciencia ficción.
Aunque la historia comienza con una aparente petición de
auxilio —la protagonista pide ser rescatada de unos misteriosos perseguidores—,
pronto queda claro que todo forma parte de un juego de seducción. Cada promesa
de recompensa está acompañada por una condición.
El personaje masculino aparece descrito como un protector
fuerte, alto y peludo, casi una caricatura del héroe clásico de aventuras
espaciales. El supuesto héroe galáctico resulta emocionalmente inexperto frente
a una cantante que domina perfectamente las reglas del juego amoroso.
Todo permanece dentro del territorio de la comedia, que es
un mecanismo muy propio del jazz clásico y de muchas películas de los años
cuarenta y cincuenta, donde el doble sentido permitía construir escenas sensuales
sin abandonar nunca la elegancia ni el humor.
Y, entonces, ¿veremos alguna vez una cantante de jazz
extraterrestre actuando en el escenario? Todavía no lo sabemos, pero en los
confines del universo, siempre habrá un lugar para una canción, una sonrisa y
un romance imposible bajo la luz de dos soles.

