Por Esteban Mauricio Soria
Con una trayectoria marcada por su formación en música
barroca y sacra, el artista español nos vuelve a demostrar su capacidad para tejer
influencias aparentemente distantes. En esta ocasión, toma como punto de
partida la figura del djinn, el legendario genio de la lámpara presente
en numerosas tradiciones orientales, para revelarnos una canción que tiene fantasía,
reflexión y experimentación musical por igual.
Una historia de deseos,
cautiverio y poder
El concepto detrás de "The DJINN" gira en torno a
uno de estos seres sobrenaturales, condenado a pasar siglos de aislamiento
dentro de una lámpara. La canción plantea preguntas sobre la libertad, el
servicio y el poder de alterar la realidad.
Según explica el propio artista, la obra nació de su
fascinación por la mitología y por la figura del genio como una entidad
atrapada entre la obediencia y el deseo de emancipación. El resultado es una
historia que trasciéndelo fantástico para convertirse en una metáfora sobre las
limitaciones impuestas por las estructuras sociales y la búsqueda de una
transformación personal.
El genio como alter ego
escénico
La figura del djinn parece dialogar de forma natural
con la identidad artística y performática que Carlos Ucedda ha desarrollado
durante los últimos años. Tradicionalmente, los djinn son seres capaces
de adoptar distintas formas, habitar mundos intermedios y desafiar las
fronteras entre lo visible y lo invisible. Esa condición cambiante encuentra un
eco evidente en su propuesta escénica que tiene elementos de teatralidad, drag
y visuales.
En el universo de Ucedda, la apariencia nunca es un simple
complemento de la música. El vestuario, el maquillaje, la puesta en escena y la
construcción de personajes forman parte del mismo discurso artístico. Como
ocurre con los djinn de las leyendas, sus performances parecen habitar
un espacio ambiguo entre la realidad y la fantasía, donde la identidad se
vuelve fluida y la imaginación adquiere un papel central.
Transformación, libertad y
poder
La figura del genio también puede interpretarse como un
símbolo de liberación. En numerosas tradiciones, el djinn posee un poder
inmenso, pero a menudo se encuentra atrapado, sometido a reglas o encerrado en
espacios reducidos. Esa dualidad entre poder y cautiverio atraviesa el concepto
de la canción y puede leerse como una metáfora de la búsqueda artística: romper
límites, reinventarse y escapar de las convenciones.
La estética drag, presente en diversos momentos de la
trayectoria visual de Ucedda, comparte precisamente esa voluntad de
transformación. No se trata únicamente de asumir una apariencia diferente, sino
de construir una identidad expandida, capaz de expresar emociones, ideas y
dimensiones que permanecen ocultas en la vida cotidiana.
Electrónica, techno y ecos
operísticos
Musicalmente, la canción tiene influencias house y techno
con elementos procedentes de la tradición lírica que ha acompañado a Carlos
Ucedda desde sus primeros años de formación.
Las bases electrónicas construyen la base rítmica sobre la
que aparecen los matices operísticos y texturas ambientales de los
sintetizadores. Esto nos transporta a un paisaje de ensueño que nos transporta
a un espacio entre lo terrenal y lo celestial, una característica que el
artista ha convertido en una de sus señas de identidad.
La producción apuesta por contrastes entre la energía
rítmica de la música de club y una interpretación vocal cargada de dramatismo, dándonos
una experiencia que armoniza entre la modernidad y teatralidad.
Un videoclip marcado por la
luz y la atmósfera
La canción está acompañada de un videoclip que complementa
el imaginario fantástico de la temática. La grabación fue realizada al
atardecer, aprovechando los cambios naturales de la luz para reforzar el
mensaje visual de la obra.
Esta búsqueda de escenarios y ambientes específicos forma
parte del proceso creativo habitual de Ucedda, quien suele utilizar la
iluminación y el entorno como elementos narrativos dentro de sus producciones
audiovisuales.
Entre sueños y voces
misteriosas
La letra introduce imágenes de calles iluminadas por
destellos oscuros, recuerdos de la luz solar y voces procedentes de un sistema
místico, que refuerzan la sensación de encontrarse en una realidad intermedia,
suspendida entre el sueño y la vigilia.
El protagonista parece desplazarse por un mundo ambiguo,
guiado por señales difíciles de interpretar mientras busca una certeza que
nunca termina de revelarse por completo. Esta dimensión onírica conecta con la
fascinación del artista por los símbolos, las metáforas y las narrativas
abiertas a múltiples lecturas.
Un creador que trasciende
disciplinas
Más allá de la música, Carlos Ucedda continúa desarrollando
una intensa actividad artística. En los últimos años ha participado en
proyectos expositivos internacionales vinculados a People Gallery,
mostrando su obra en espacios como los Cines Callao de Madrid, la Escuela
Internacional Gráfica de Venecia y la Galería Palermo H de Buenos Aires.
Con "The DJINN", el artista suma un nuevo hito a
una trayectoria que nos ofrece música, performance y creación audiovisual,
manteniendo una búsqueda constante de nuevas formas de expresión y de conexión
entre tradición y vanguardia.




