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KosmoX, lo nuevo de BAÏKI: La humanidad encuentra la paz... ¡declarando la guerra a los extraterrestres!

Por Esteban Mauricio Soria



La banda belga nos trajo a la revista su nuevo sencillo, “KosmoX”, acompañado de un videoclip. Estamos ante una sátira rockera con un espíritu punk que esconde un mensaje sobre el colonialismo, la violencia y la construcción de enemigos comunes.

Fiel a su identidad multicultural, con tres álbumes, un EP y varios sencillos publicados, el grupo alterna idiomas y estilos musicales, moviéndose entre el rock, el punk y ciertos matices folk entre imaginarios que nos invitan a pensar.


¿Necesitamos siempre un enemigo?

El punto de partida de “KosmoX” es una pregunta provocadora: ¿sería capaz la humanidad de vivir en paz si no tuviera a quién odiar?

La canción imagina un futuro en el que los seres humanos dejan de enfrentarse entre sí para dirigir su agresividad hacia una nueva amenaza: una civilización extraterrestre. BAÏKI representa una aventura de exploración espacial marcada por los mismos vicios que han acompañado a la historia del hombre: la conquista, la explotación de recursos y la dominación sobre otros pueblos.

Parece que nada une más que un enemigo común. La canción muestra cómo basta señalar a un grupo diferente para justificar cualquier atrocidad. Los alienígenas son descritos como seres despreciables, peligrosos y responsables de todos los males. Lo interesante es que nunca sabemos realmente quiénes son ni qué hicieron. Lo único que importa es que sirven para canalizar el odio colectivo.

A través de una ironía constante, la banda cuestiona los discursos que justifican conflictos en nombre de la seguridad, el progreso o la defensa de determinados ideales.

 


Un videoclip con humor y crítica social

La historia muestra a un científico que explica con total naturalidad el proceso de colonización de un planeta lejano mientras se mantiene contacto con la nueva colonia. Lo que comienza como una aventura espacial termina revelando una ocupación brutal donde los habitantes originales son asesinados por la fuerza.

La idea de abandonar la Tierra para comenzar de nuevo aparece como una ilusión: los problemas no desaparecen cuando se cambia de planeta si las mismas lógicas continúan intactas. BAÏKI utiliza un humor negro muy efectivo: los personajes se muestran como si estuvieran participando en una noble misión civilizadora, cuando en realidad están describiendo un genocidio interplanetario.

Recuerda por momentos, al tono de películas como Starship Troopers, donde la propaganda militar presenta la guerra como una empresa gloriosa mientras revela su brutalidad.

El contraste entre las imágenes coloridas y el contenido de la narración genera un efecto satírico muy efectivo. La producción fue realizada en un taller de las afueras de Charleroi, Bélgica, y destaca por un trabajo visual que se apoya en pantallas verdes, modelado 3D y tecnología digital desarrollada con Blender y Unreal Engine.

Un detalle llamativo es que Phil, integrante de BAÏKI, interpreta los treinta personajes humanos que aparecen en el video mediante cambios de vestuario, maquillaje y pelucas, convirtiéndose en una representación simbólica de una humanidad arrogante, contradictoria y obsesionada con la conquista.

 


Ciencia ficción como espejo del presente

Aunque el tema está lleno de referencias a alienígenas, colonias espaciales y viajes interestelares, “KosmoX” nos habla también del presente. La letra retrata una humanidad tecnológicamente avanzada, pero moralmente estancada. Mientras desarrolla la capacidad de colonizar otros mundos, sigue reproduciendo patrones de consumo excesivo, explotación y violencia.

"Otro planeta para arruinar" y "nuevas riquezas para agotar" son ideas que aparecen constantemente. La expansión galáctica no representa progreso sino la exportación de los mismos modelos de explotación económica y dominación cultural que han marcado gran parte de la historia del hombre.


 

Dios ha muerto, ahora vienen los extraterrestres

Otro aspecto interesante es el reemplazo de la religión por la tecnología. La redención vendrá "no de Dios, sino de las estrellas". Esta idea conecta con una larga tradición de ciencia ficción que cuestiona la fe ciega en el progreso tecnológico. BAÏKI parece sugerir que la humanidad ha cambiado de ídolos, pero no necesariamente de comportamiento. Antes se buscaba la salvación en el cielo religioso; ahora se busca en el espacio exterior. La canción pone en duda la idea de que el avance científico implique automáticamente un avance moral.

Como parece sugerir BAÏKI, quizá el problema no sea encontrar nuevos mundos que conquistar, sino aprender a convivir en el que ya tenemos.