Por Esteban Mauricio Soria
Una canción de protesta en
tiempos turbulentos
Desde su formación, OpCritical se ha definido más por su
mensaje que por la identidad de sus integrantes. La agrupación sostiene que la
música puede ser una herramienta para defender valores como la honestidad, la
tolerancia, la decencia y el respeto por las instituciones democráticas.
Contra el poder y la mentira
La voz poética dirige su ataque contra dirigentes, oligarcas
y estructuras de poder que construyen su influencia a través del engaño. No hay
espacio para la sutileza: el tema adopta la tradición más clásica de la canción
de protesta, donde el mensaje busca ser inmediato, directo y movilizador.
Liar, liar, world's on fire...
Waking up every day and peering through the
looking glass
La canción utiliza esta imagen para sugerir que vivimos en
una realidad invertida, donde las guerras se presentan como actos de paz, la
violencia se vende como defensa de la libertad y las mentiras son aceptadas
como verdades oficiales.
Orwell loves it when your friend is now a
terrorist.
Got to start another war so that we can have
our peace again
El miedo como herramienta de
control
La
segunda mitad de la canción explora cómo el miedo puede ser utilizado para
manipular a la opinión pública.
Scare them all to death with fake threats of violence
Look, he's brown speaking in a foreign language
Un videoclip con figuras LEGO
El videoclip, dirigido y editado por Dmytro Laiko, utiliza
personajes LEGO para representar a los oligarcas y a la ciudadanía. La elección
de esta estética no es fortuita: según explica la banda, busca mostrar que
quienes parecen poderosos pueden ser mucho más frágiles de lo que aparentan
cuando la sociedad se organiza para exigir cambios.
Un proyecto musical con
vocación activista
Liar Liar es el quinto sencillo publicado por
OpCritical durante 2026 y forma parte de una serie de lanzamientos que abordan
temas relacionados con la plutocracia, la cleptocracia y las amenazas que enfrentan
las democracias.
Más allá de sus referencias concretas a guerras, oligarquías
o campañas de desinformación, Liar Liar nos plantea una problemática interesante:
¿qué sucederá cuando los ciudadanos dejan de controlar a quienes ejercen el
poder?
Hannah Arendt sostenía que los regímenes autoritarios no
prosperan únicamente por la fuerza, sino también cuando las personas se vuelven
indiferentes a la verdad y abandonan la esfera pública. Para Arendt, la
participación ciudadana no es un complemento de la democracia, sino una de sus
condiciones esenciales. Cuando los ciudadanos dejan de involucrarse, el espacio
queda libre para que otros definan la realidad en su lugar.
Por su parte, Michel Foucault analizó cómo el poder moderno rara vez se impone únicamente mediante la coerción. Con frecuencia actúa a través de discursos, medios de comunicación, instituciones y mecanismos que moldean la forma en que las personas perciben el mundo. Desde esta perspectiva, la manipulación no consiste solo en ocultar información, sino también en determinar qué temas se discuten y cuáles quedan fuera de la conversación pública. También resulta pertinente recordar en este sentido a John Stuart Mill, quien advertía que una sociedad libre depende de ciudadanos capaces de cuestionar las ideas dominantes. Para Mill, el debate abierto y la confrontación de opiniones son herramientas fundamentales para evitar que el poder se convierta en una autoridad incuestionable.
En la actualidad, estas reflexiones adquieren una nueva
relevancia. Las redes sociales, la sobreabundancia de información y la
velocidad con que circulan noticias y opiniones han multiplicado las
posibilidades de participación, pero también los riesgos de manipulación. La
batalla política ya no se libra únicamente en parlamentos o plazas públicas,
sino también en algoritmos, tendencias y construcciones digitales.
En ese contexto, Liar Liar nos habla también sobre
los peligros de la apatía cívica. La canción sugiere que la defensa de la
democracia no depende únicamente de las instituciones, sino también de la
capacidad de los ciudadanos para informarse críticamente, participar en la vida
pública y exigir transparencia a quienes ejercen el poder. Después de todo,
como escribió Jean-Jacques Rousseau, la libertad política no consiste
simplemente en elegir gobernantes, sino en conservar la capacidad de influir
sobre el rumbo de la comunidad.
La banda afirma que continuará publicando canciones y videos
mientras considere que esos peligros sigan presentes.


