REVISTA SOUNDLOOP | NUEVA RESEÑA
Por Esteban Mauricio Soria
OpCritical es uno de los proyectos conceptuales más particulares de 2026. Ayer, la banda lanzó “Righteousness”, su sexto sencillo del año y la segunda entrega de una trilogía dedicada a denunciar la plutocracia, la cleptocracia y las consecuencias del abuso del poder económico.
Una crítica frontal a la
concentración de poder
El concepto de "righteousness" remite a la
rectitud moral: actuar de manera justa, virtuosa y conforme a principios éticos
universales. A partir de esa idea, la letra contrapone la integridad de la
ciudadanía con el comportamiento de una élite económica que acumula riqueza y
poder a costa del bienestar colectivo.
Según explica el grupo, el videoclip retrata a estos
oligarcas como personajes egoístas que disfrutan de lujos extravagantes
mientras el resto de la sociedad enfrenta dificultades. Sin embargo, la
historia termina invirtiendo esa relación de poder: quienes durante tanto
tiempo actuaron con impunidad finalmente deben responder por sus actos y son
llevados ante la justicia.
La banda establece además un paralelismo histórico con los
excesos de las clases privilegiadas antes de la Revolución Francesa, recordando
que ningún sistema de privilegios permanece intacto para siempre cuando la
sociedad exige responsabilidades.
El videoclip acompaña esa evolución con una estética animada
que muestra la caída de los llamados "barones del dinero", reforzando
la idea de que el abuso de poder termina encontrando consecuencias.
El cielo está cayendo
Desde sus primeras líneas, "Righteousness" plantea
un escenario tumultuoso. La imagen del cielo cayendo ("the sky is falling
down") no debe entenderse únicamente como una referencia apocalíptica,
sino como la representación de un orden social que ha perdido toda la estabilidad.
La voz poética observa esa crisis con perspicacia. Mientras
la mayoría enfrenta la incertidumbre, existe un pequeño grupo que permanece
completamente ajeno al desastre. Son los "robber barons", expresión
con una larga carga histórica en Estados Unidos que originalmente designaba a
los grandes magnates industriales del siglo XIX acusados de construir fortunas
mediante prácticas abusivas y monopolísticas. La canción rescata ese término
para usarlo como un símbolo de la élite económica que convierte la desigualdad
en un modelo de negocio.
Uno de sus recursos más llamativos es la inclusión de risas
burlonas que representan la indiferencia de los poderosos frente al sufrimiento
de la población; un elemento que adquiere un nuevo significado cuando la
historia llega a su desenlace.
La risa representa la absoluta desconexión entre quienes
concentran el poder y quienes padecen sus consecuencias. Mientras fábricas
cierran, la economía se hunde y las personas luchan por sobrevivir, los
poderosos celebran, organizan fiestas y acumulan riqueza.
La literatura ha utilizado este contraste durante siglos. En
obras como El rey Lear de Shakespeare o incluso en las sátiras de
Jonathan Swift, la indiferencia de las clases privilegiadas suele expresarse
mediante banquetes, fiestas o gestos de burla frente al sufrimiento ajeno.
La estructura de la canción cambia radicalmente a mitad del
recorrido, momento en que la canción invierte las posiciones de poder. Ahora
son los oligarcas quienes experimentan el miedo. Aquellos que antes reían
comienzan a correr "como ratas".
Uno de los símbolos que atraviesan toda la letra es el agua.
Primero aparece la tormenta. Luego la turbulencia. Más adelante, el barco que
se hunde. Finalmente, la desesperación por un salvavidas. La embarcación
funciona como una metáfora evidente de la sociedad. No se hunde una persona; se
hunde el sistema completo. Sin embargo, mientras todos corren peligro, los
"titanes" permanecen ocupados comprando diamantes.
La referencia a los titanes es un punto interesante. En la
mitología griega eran seres gigantescos que desafiaban el orden establecido
creyéndose invencibles. Su derrota terminó convirtiéndose en una de las
historias fundacionales sobre la caída de quienes confunden el poder con
eternidad. En la canción, el término tiene una dimensión simbólica análoga: los
gigantes económicos son incapaces de advertir que también ellos pueden caer.
Aunque la canción transmite una enorme carga de indignación,
resulta significativo que el desenlace no proponga la violencia como solución. El
estribillo insiste en que los "barones del dinero" dejarán de robar
porque su fiesta terminó y "todo les será quitado". La pérdida de su
riqueza aparece como consecuencia de sus propios actos.
La segunda canción de una
trilogía
El grupo adelantó que seguirá publicando nuevas canciones y videoclips mientras considere que estas problemáticas estén presentes. Con Righteousness, OpCritical nos invita al debate sobre la justicia, la responsabilidad y el papel de la ciudadanía frente a los abusos del poder. Busca mostrarnos que la justicia, antes que un ideal abstracto, depende de la voluntad social para exigir responsabilidades.




