Cargando entradas...

El gabinete donde las canciones cobran vida: Pocket Lint publica su nuevo álbum, Wunderkammer

REVISTA SOUNDLOOP | NUEVO LANZAMIENTO


Pocket Lint estrenó ayer “Wunderkammer”, su nuevo álbum de once canciones de synth pop y new wave de alto vuelo. El lanzamiento también viene acompañado por el videoclip de "Cyanometer".

Por Esteban Mauricio Soria

Las Wunderkammern ("cámaras" o "gabinetes de maravillas") aparecieron en Europa durante los siglos XVI y XVII, antes de la existencia de los museos modernos. Nobles, científicos, exploradores y coleccionistas reunían en una habitación objetos extraordinarios provenientes de todo el mundo: fósiles, minerales, insectos, instrumentos científicos, piezas arqueológicas, arte, animales disecados, reliquias religiosas, autómatas o curiosidades naturales. No existía una clasificación científica como la actual. La idea era que el asombro y la curiosidad sean los motores de esa búsqueda.

En cierto sentido, eran una representación del universo en miniatura. Cada objeto era una puerta hacia una historia distinta. Mientras el museo ya buscaba ordenar el conocimiento, una Wunderkammer busca hablar sobre la personalidad del coleccionista.


"Al presentar los objetos que el propietario considera bellos o interesantes, crean un espejo multifacético."


Un viaje por la mente de Mark Heffernan

Mark Heffernan, la mente maestra detrás del proyecto, define a Pocket Lint como un lugar donde intenta "pintar con sonidos". Para ello, utiliza sintetizadores, guitarras, cajas de ritmos vintage, sonidos encontrados y su propia voz, sobre paisajes sonoros que tienen al indie pop, la new wave y el synth pop como gustos principales. Quienes gusten de bandas como Depeche Mode o The Smiths pueden encontrar un lugar para descubrir la belleza de este álbum.

Aunque las referencias a la new wave y al synth pop de los años ochenta aparecen desde los primeros compases, el sello propio de Pocket Lint se hace notar en una escritura muy personal, donde cada canción desarrolla una atmósfera propia. La crítica especializada ha destacado precisamente esa capacidad para moverse entre distintos estilos sin perder su identidad. Diversos medios han elogiado la riqueza de los sintetizadores, la profundidad de las composiciones y la facilidad con la que Heffernan convierte cada lanzamiento en una pequeña obra conceptual.

El origen del proyecto es tan particular como su música. Durante el verano de 2020, Heffernan comenzó a aprender a tallar camafeos de amatista utilizando únicamente papel de lija. Tras semanas de trabajo manual, polvo púrpura acumulándose y manos doloridas, llevó esa energía al estudio de grabación. Así nació Pocket Lint, como una colección de pequeñas viñetas musicales.



El disco como un recorrido interior

El propio artista explica que la primera canción introduce al oyente en este gabinete de curiosidades de la mano de un misterioso personaje inspirado en la poesía romántica inglesa, mientras que la última funciona como el cierre del recorrido. Entre ambos extremos aparecen objetos inventados por el propio Heffernan, cada uno acompañado por una historia que amplía su significado.

En la primera canción, “From an Ancient Land” el viajero antiguo que toma de la mano al protagonista le promete mostrarle cosas "con las que nunca soñó". Puede verse como un curador, un Virgilio (como en La Divina Comedia) o incluso una figura romántica salida de Coleridge o Shelley —algo que el propio Heffernan menciona como inspiración— que invita al oyente a cruzar el umbral hacia ese gabinete de maravillas.

La primera vitrina es “Amethyst Cameo”. La segunda canción ya nos introduce el primer objeto de la colección: un camafeo de amatista. Y aquí aparece una coincidencia muy interesante con la biografía del artista. Sabemos que Pocket Lint nació cuando Heffernan comenzó a tallar camafeos en amatista. Esa experiencia manual es el origen mismo del proyecto musical. Por eso “Amethyst Cameo” probablemente sea mucho más que un objeto. Es el objeto fundador.

La piedra fría en la mano, el polvo violeta acumulándose, el rostro que emerge lentamente del mineral, la contemplación obsesiva de la pieza. Todo eso refleja el proceso real de tallado. Pero también ocurre otra cosa. El objeto parece cobrar vida, no es simplemente una joya, es casi una presencia. El camafeo deja de ser una materia para convertirse en una memoria, un deseo o incluso una obsesión. Una canción.

Las canciones ya nos hablan las distintas vitrinas:

Cyanometer un instrumento científico olvidado que medía el azul del cielo.

Clockwork Boy un autómata mecánico, una figura muy propia de las colecciones renacentistas.

Odin's Eyes un objeto mitológico relacionado con el sacrificio, el conocimiento y la visión.

Butterfly Collection una colección entomológica clásica.

Fernery los antiguos invernaderos victorianos dedicados exclusivamente a helechos.

Heartbreak's First Teardrop aquí el objeto parece completamente imposible: la primera lágrima de un corazón roto. Es una curiosidad emotiva.

El álbum fue mezclado, masterizado y coproducido por Adam en Deluxe Mixing, mientras que varios músicos invitados enriquecen distintas composiciones. Jonny Perl aporta saxofón en "Clockwork Boy", Julia Indelicate y Monaz Parry participan en las voces de "Fernery", y Adam Knight suma vibráfono y Fender Rhodes en "Heartbreak's First Teardrop".



Como parte del lanzamiento, Pocket Lint publicó el videoclip de "Cyanometer", una de las canciones más representativas del álbum. El título hace referencia al cianómetro, un instrumento inventado en el siglo XVIII para medir la intensidad del color azul del cielo mediante una escala cromática. Esa idea de observar, clasificar y contemplar el mundo conecta perfectamente con el concepto general del álbum.

Es exactamente el espíritu de una Wunderkammer. El espíritu imaginativo del coleccionista. Cada canción nos da una faceta de la sensibilidad de Heffernan: vemos aquí la fascinación por la historia, la artesanía, la naturaleza, la ciencia antigua, la mitología, los mecanismos, la melancolía y la memoria. Las fichas de catálogo de un lugar imaginario, donde cada objeto conserva una historia y, al mismo tiempo, revela un aspecto distinto del mundo interior de quien decidió reunirlos. El artista deja que sean los objetos, las canciones —reales, imaginados o imposibles— quienes construyan ese "espejo multifacético". Once canciones para contemplar, escuchar, deleitarse y descubrir.