REVISTA SOUNDLOOP | NUEVA RESEÑA
La compositora nos invita conocer el universo de Divine Purpose Music con una canción de R&B y soul, que nos estimula a reconciliarnos con nosotros mismos.
Por Esteban Mauricio Soria
Aunque Peaceful Power fue publicado en febrero, el single
tiene un lugar central dentro de la discografía de Keesha Blair. Desde Divine
Purpose Music desarrolla canciones con un fuerte componente conceptual,
mientras utiliza herramientas de inteligencia artificial para colaborar en la
producción musical y la generación de voces, siempre bajo una dirección
creativa propia. Sus canciones buscan acompañar procesos personales de
transformación y ofrecer espacios de paz para quienes atraviesan momentos
difíciles o de cambio.
Dentro de ese estilo artístico que viene desarrollando, Peaceful
Power tiene un mensaje de fortalecimiento de la paz interior. La idea
central de la canción parte en que el verdadero crecimiento comienza cuando
dejamos de dividir nuestra identidad entre lo correcto y lo incorrecto, la luz
y la oscuridad o las fortalezas y las heridas. En cambio, abrazarnos como
somos, con cada parte de nuestra historia también es una forma de sanar.
La fuerza que nace de nosotros
mismos
En Peaceful Power, la paz es una forma de fortaleza
construida desde el amor propio y la iluminación interior. Evita mostrarnos el
camino de la sanación como una meta futura, es decir, como una lucha constante
por convertirnos en alguien mejor, sino que es un estado de plenitud que
siempre existió. La voz poética sostiene que la plenitud siempre estuvo
presente y que el verdadero desafío consiste en reconciliarnos con ella. Las
cicatrices son símbolos de aprendizaje, el niño interior merece ser abrazado y el
pasado puede ser honrado sin convertirse en una prisión.
El sol y la luna representan fuerzas aparentemente opuestas
que conviven en equilibrio. Esa dualidad continúa en el verso "I love my
light, I love my dark", donde la aceptación deja de ser selectiva y abarca
tanto las virtudes como las zonas endebles de la identidad. En definitiva, la
paz no nace de eliminar la oscuridad, sino de permitir que luz y sombra
convivan como elementos inseparables de uno mismo.
Una espiritualidad ligada a
la memoria
Los antepasados se presentan como una fuente de guía y
sabiduría, como símbolos de una herencia emocional y cultural que acompaña el
proceso de sanación.
A continuación, la imagen de un corazón que recupera la
calma y un pasado llevado hacia un descanso pacífico transmite la sensación de
cerrar las heridas que durante mucho tiempo permanecieron abiertas.
El niño interior y la
recuperación de la autoestima
Otro de los ejes centrales de "Peaceful Power" es
el diálogo con el niño interior. Cuando la voz poética canta "I make a
home where I once hid / Hold my inner child like a sacred kid", nos propone
reemplazar el refugio hecho desde el miedo por uno desde el cuidado. Aquello
que alguna vez necesitó esconderse ahora puede sentirse protegido.
La transformación continúa con una de las secuencias más
contundentes de la canción: "'Too little', 'too much', turned to royalty /
Now I wear my crown in sovereignty". Las etiquetas que durante años
pudieron ser críticas se reconcilian con la dignidad y autoestima. La corona no
representa superioridad sobre los demás, sino la recuperación del propio valor
como ser humano.
We were always perfect, whole, complete
Después de atravesar el proceso de reconciliación, nos queda
el derecho de existir sin máscaras, sin culpa y sin la necesidad de estar
demostrando permanentemente el propio valor hacia los demás.
Cuando dejamos de combatir nuestras sombras, descubrimos que
la paz nunca fue la ausencia de conflictos, sino cómo convivir con ellos desde
el amor y la aceptación. No hace falta convertirse en otra persona para sanar,
basta con reconocernos con las cicatrices, porque son ellas las que terminan
contando la historia de quiénes somos.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
SOUNDLOOP
OPINA:
“El gran fuerte de Peaceful
Power es su profunda reflexión sobre la forma en que nos miramos. Keesha Blair
escribe una obra sensible y coherente, donde la paz deja de entenderse como una ausencia de conflictos, sino en la fuerza que nace de aceptarnos tal
como somos”.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━


