REVISTA SOUNDLOOP | NUEVO LANZAMIENTO
Por Esteban Mauricio Soria
Hay días que dividen la vida en un antes y un después. Un
llamado telefónico, una noticia inesperada o una despedida definitiva pueden
alterar para siempre el rumbo de una persona. Sobre esa idea gira "That
Day".
Rock artesanal en tiempos
de la inteligencia artificial
Roger Ricks se ha convertido en una figura singular dentro
de la escena independiente por defender una manera de hacer música cada vez
menos habitual. Multiinstrumentista, compositor y productor, interpreta
prácticamente todos los instrumentos de sus grabaciones —excepto la batería— y
produce sus canciones desde su estudio casero en Zúrich.
Su estilo va de la mano a como se hacían las cosas al a
vieja escuela. No utiliza inteligencia artificial ni busca la perfección
técnica mediante herramientas excesivas de edición. Incluso construye sus
propias guitarras, un detalle que, según el artista, aporta una identidad
irrepetible al sonido de cada grabación.
Una producción internacional
Aunque la grabación principal se realizó en el estudio
doméstico de Ricks, "That Day" es el resultado de una producción internacional
desarrollada de manera remota.
La mezcla estuvo a cargo de Joe Carrell, ingeniero nominado
en múltiples ocasiones a los premios Grammy, mientras que el mastering
fue realizado por Thom Wettstein. La batería, interpretada por Chris Brush, se grabó
en un estudio profesional de Nashville.
Música con un propósito
solidario
El valor del presente
Los primeros versos de la canción nos dan la impresión de
una aparente normalidad. La rutina comienza como cualquier otra mañana, sin
señales evidentes de que algo extraordinario está por suceder. Pero los grandes
cambios rara vez anuncian su llegada.
Roger Ricks dirige la atención hacia los silencios, las
palabras que nunca llegaron a pronunciarse y el espacio que existe entre una
conversación y otra.
La comparación con una caminata sobre un lago congelado
resume con gran eficacia la delgadez de la existencia: caminamos creyendo que
el suelo es firme, aunque en realidad desconocemos cuándo puede quebrarse.
También aparece con frecuencia la sensación de que el tiempo
se estira y se deforma durante los momentos de crisis. Los segundos parecen
interminables mientras la mente intenta comprender una realidad que acaba de
cambiar para siempre.
Solemos creer que siempre habrá tiempo para decir lo que
sentimos o hacer aquello que postergamos, hasta que un acontecimiento
inesperado nos muestra lo contrario. Sin recurrir al sentimentalismo, Ricks nos
estimula a valorar el presente porque es el único momento que realmente
poseemos.
Aunque el origen de "That Day" está ligado a una
experiencia profundamente dolorosa del propio Roger, el artista nos propone una
reflexión abierta sobre la pérdida, el paso del tiempo y la memoria,
permitiendo que cada oyente complete el significado desde su propia historia.


