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Roger Ricks estrena "That Day": una canción sobre el valor del presente

REVISTA SOUNDLOOP | NUEVO LANZAMIENTO


El músico suizo estrena hoy una emotiva canción de rock inspirada en los momentos que cambian la vida para siempre, mientras continúa destinando el 100% de los ingresos de su música a proyectos solidarios para niños en situación de vulnerabilidad.

Por Esteban Mauricio Soria


Hay días que dividen la vida en un antes y un después. Un llamado telefónico, una noticia inesperada o una despedida definitiva pueden alterar para siempre el rumbo de una persona. Sobre esa idea gira "That Day".

La inspiración nació de algunas experiencias pasadas del músico, entre ellas la muerte de su padre cuando apenas tenía doce años. Esos instantes en los que el tiempo parece detenerse y nada vuelve a ser igual.



Rock artesanal en tiempos de la inteligencia artificial

Roger Ricks se ha convertido en una figura singular dentro de la escena independiente por defender una manera de hacer música cada vez menos habitual. Multiinstrumentista, compositor y productor, interpreta prácticamente todos los instrumentos de sus grabaciones —excepto la batería— y produce sus canciones desde su estudio casero en Zúrich.

Su estilo va de la mano a como se hacían las cosas al a vieja escuela. No utiliza inteligencia artificial ni busca la perfección técnica mediante herramientas excesivas de edición. Incluso construye sus propias guitarras, un detalle que, según el artista, aporta una identidad irrepetible al sonido de cada grabación.

Las influencias de nombres como Aerosmith, Guns N' Roses, Eric Clapton y Prince aparecen reflejadas en ese rock de guitarras clásico, donde la emoción viva tiene prioridad sobre la pulcritud de la era digital.


Una producción internacional

Aunque la grabación principal se realizó en el estudio doméstico de Ricks, "That Day" es el resultado de una producción internacional desarrollada de manera remota.

La mezcla estuvo a cargo de Joe Carrell, ingeniero nominado en múltiples ocasiones a los premios Grammy, mientras que el mastering fue realizado por Thom Wettstein. La batería, interpretada por Chris Brush, se grabó en un estudio profesional de Nashville.

Esto nos muestra cómo las herramientas actuales permiten colaborar con músicos de distintas partes del mundo sin sacrificar la interpretación. Lejos de los ritmos programados o el abuso del procesamiento digital, la canción tiene esa energía cálida y directa de una producción viva.



Música con un propósito solidario

Algo muy importante para destacar es que Roger desarrolla el proyecto con un fuerte compromiso social. Para el artista, la música no es únicamente una forma de expresión, sino también una herramienta para generar un impacto positivo en la sociedad. El músico destina el 100% de los ingresos generados por sus reproducciones a iniciativas destinadas a ayudar a niños en situación de vulnerabilidad, especialmente a menores que viven en las calles de Ghana.



El valor del presente

Los primeros versos de la canción nos dan la impresión de una aparente normalidad. La rutina comienza como cualquier otra mañana, sin señales evidentes de que algo extraordinario está por suceder. Pero los grandes cambios rara vez anuncian su llegada.

Roger Ricks dirige la atención hacia los silencios, las palabras que nunca llegaron a pronunciarse y el espacio que existe entre una conversación y otra.

La comparación con una caminata sobre un lago congelado resume con gran eficacia la delgadez de la existencia: caminamos creyendo que el suelo es firme, aunque en realidad desconocemos cuándo puede quebrarse.

También aparece con frecuencia la sensación de que el tiempo se estira y se deforma durante los momentos de crisis. Los segundos parecen interminables mientras la mente intenta comprender una realidad que acaba de cambiar para siempre.


Solemos creer que siempre habrá tiempo para decir lo que sentimos o hacer aquello que postergamos, hasta que un acontecimiento inesperado nos muestra lo contrario. Sin recurrir al sentimentalismo, Ricks nos estimula a valorar el presente porque es el único momento que realmente poseemos.

Aunque el origen de "That Day" está ligado a una experiencia profundamente dolorosa del propio Roger, el artista nos propone una reflexión abierta sobre la pérdida, el paso del tiempo y la memoria, permitiendo que cada oyente complete el significado desde su propia historia.