REVISTA SOUNDLOOP | NUEVO LANZAMIENTO
Watch Me Die Inside estrenó Infinity Fall III, un EP de tres canciones que lleva aún más lejos la idea de la "Autopsy" desarrollada en los lanzamientos anteriores de Aleph. Integrado por "Uneasy", "Boring" e "Infinity Fall III", el trabajo propone una inmersión en la ansiedad, la alienación y nos invita a enfrentar las ilusiones que construimos para sostenernos. Toda certeza merece una autopsia.
Por Esteban Mauricio Soria
Cada canción representa un momento distinto dentro de un
mismo recorrido psicológico.
El viaje comienza con "Uneasy", un retrato de la ansiedad.
La voz poética describe una mente que ha dejado de confiar en sí misma, donde
cada latido parece anunciar un peligro invisible. La paranoia, la desconfianza
y el agotamiento mental convierten la propia conciencia en un territorio
desconocido.
La imagen recuerda al concepto de lo siniestro desarrollado
por Sigmund Freud: aquello que provoca inquietud precisamente porque era
conocido y, de pronto, deja de serlo. La propia conciencia se transforma en un
territorio extraño.
El segundo capítulo llega con "Boring". Aquí la
rutina deja de ser una simple costumbre para transformarse en una prisión
silenciosa. El aburrimiento funciona como metáfora de una existencia vaciada de
sentido, donde la repetición constante termina apagando cualquier impulso. La
canción retrata la desconexión y la sensación de avanzar en piloto automático
mientras el propósito se diluye lentamente.
El cierre llega con "Infinity Fall III". Nos
propone aceptar la verdad incluso cuando destruye las ilusiones que nos
mantenían de pie. La caída es en un ejercicio de descubrimiento.
El EP mantiene la identidad híbrida que caracteriza a Watch
Me Die Inside. Aleph vuelve a combinar metal y dinámicas extremas en una
producción cargada de tensión.
Los cambios entre momentos de calma y en los que hay más intensidad
buscan acompañar los estados psicológicos que recorren las canciones. Cada
contraste musical, de alguna manera, representa la lucha entre mantener el
control y el inevitable derrumbe de las estructuras internas.
Las tres canciones pueden leerse como distintas etapas de
una misma operación de desmontaje psicológico. Primero aparece la ansiedad, esa
intuición permanente de que algo no encaja. Luego llega la rutina, capaz de
anestesiar cualquier impulso de cambio bajo la falsa promesa de estabilidad.
Finalmente emerge el cuestionamiento sobre que muchas de las certezas que
organizaban nuestra existencia no eran más que construcciones destinadas a
protegernos del vacío.
En ese sentido, el EP no habla del colapso como destrucción,
sino como método de conocimiento. Una autopsia consiste en abrir un cuerpo para
descubrir la verdadera causa de aquello que ya no puede ocultarse. Infinity
Fall III hace exactamente eso con las convicciones humanas: las abre, las
separa y las examina hasta demostrar que muchas continúan existiendo únicamente
porque nunca fueron cuestionadas.
Hay un interesante contraste entre este planteamiento y la
cultura contemporánea, obsesionada con el bienestar permanente. Vivimos
rodeados de discursos que prometen felicidad, productividad, crecimiento
personal y soluciones inmediatas para cualquier conflicto emocional. El EP se
sitúa deliberadamente en la dirección opuesta. Rechaza la idea de que toda
herida deba cicatrizar rápidamente y plantea que algunas incomodidades poseen
un enorme valor porque obligan a mirar donde normalmente preferimos apartar la
vista.
La ansiedad deja entonces de ser solamente un síntoma. El
aburrimiento deja de ser una simple consecuencia de la rutina. Ambos estados
funcionan como señales de que existe una fractura más profunda entre la
identidad que representamos y la realidad que evitamos reconocer.
Por eso, como toda la obra de Watch Me Die Inside, estas
canciones funcionan como instrumentos de observación. Invitan al oyente a
participar de la autopsia y descubrir que, bajo las capas de ansiedad,
monotonía y falsas seguridades, quizás no exista una identidad completamente
definida, sino un proceso continuo de construcción y derrumbe.
Por eso, llegar a esa verdad aparece como una conquista
dolorosa, porque comprender implica perder para siempre la comodidad de no
saber. En el universo de Watch Me Die Inside, despertar nunca es una
experiencia liberadora. Es un instante en que descubrimos que las respuestas
que nos tranquilizaban eran precisamente aquello que nos mantenía dormidos. ¿Cuántas
de las certezas que sostienen nuestra vida siguen existiendo únicamente porque
nunca nos atrevimos a abrirlas y observar qué había realmente en su interior?



