Por Esteban Mauricio Soria
El rock siempre encontró en las emociones más complejas un
terreno fértil para expresarse. Mucho más que un vehículo para la catarsis, el
género ha servido durante décadas para poner en palabras aquello que muchas
veces resulta difícil explicar: la ansiedad, el miedo, la pérdida, la
identidad, la salud mental o la sensación de no encajar. Síntomas de la
sociedad actual, que naturaliza la competencia, el ritmo acelerado de la vida,
la sobreexposición, la productividad como medida del valor personal y la
presión por responder a expectativas cada vez más difíciles de alcanzar.
A lo largo de las cinco canciones, Cruel Ploy reflexiona
sobre el perfeccionismo, el síndrome del impostor, las máscaras que construimos
para encajar, la culpa, las inseguridades y el aprendizaje que surge de los
errores.
En lugar de presentar el miedo como un obstáculo puntual, el
EP lo describe como una presencia constante que influye en nuestras decisiones,
nuestras relaciones y la manera en que nos percibimos.
La producción acompaña con guitarras distorsionadas,
arreglos limpios, bases enérgicas, percusiones electrónicas y melodías intensas,
que sirve como base para la voz limpia y desgarradora de la vocalista.
Sin respuestas fáciles
No hay forma fácil de lidiar con la ansiedad, Cruel Ploy lo retrata
como un proceso lleno de contradicciones, donde las certezas que tenemos de la
vida son atacadas frecuentemente por las dudas y las inseguridades. La sanación
no siempre es un camino recto.
Sobre Cuel Ploy
Cruel Ploy son originarios de las cercanías de Cincinnati,
Ohio. Sus trabajos anteriores, como X's and Ohs y EVOL, ya
anticipaban ese interés por explorar estas temáticas.
Fear da un paso adelante en la búsqueda de una
identidad sólida, logrando uno de sus trabajos más cohesivos hasta la fecha.
Cinco canciones que conectarán con quienes alguna vez enfrentaron la
incertidumbre, el miedo o el desafío de aceptarse a sí mismos.


