Por Esteban Mauricio Soria
Twenty Twenty Six es su esperado álbum debut compuesto
por siete canciones que agrupan años de evolución musical y un intenso proceso
de producción. El trabajo reúne composiciones inéditas junto a nuevas versiones
remasterizadas de algunos de sus lanzamientos más destacados, ofreciendonos un
retrato personal de su presente.
Dan Higgins, el hombre detrás
de la obra
Higgins comenzó a tocar la guitarra durante su adolescencia,
influenciado por el britpop, el rock alternativo y el indie de los años 2000,
sin dejar de lado la energía del punk. Paralelamente, desarrolló un fuerte
interés por la grabación musical, registrando sus primeras composiciones en una
grabadora de cinta y más tarde experimentando con un portastudio de cuatro
pistas, una experiencia que marcaría para siempre su forma de crear música de
manera independiente.
Después de formar parte de una banda y publicar dos EP
durante su juventud, Dan continuó escribiendo canciones de forma esporádica
tras mudarse a Australia. Sin embargo, fue durante 2024 cuando decidió asumir
un nuevo desafío: escribir y grabar al menos una canción por mes durante un
año.
A comienzos de 2026, inspirado por su esposa y su pequeña
hija, ese ejercicio terminó convirtiéndose en la base de Twenty Twenty Six.
El músico dedicó varios meses a registrar el material que hoy conforma su
primer álbum de estudio.
Cuando crecer también es
aprender a ser vulnerable
Dan Higgins encuentra la inspiración en aquello que sucede
todos los días: un viaje al trabajo, una conversación pendiente, la
incertidumbre sobre el futuro o la vida familiar. Son escenas que terminan
revelando algunas preguntas profundas sobre la identidad y el sentido de la
vida.
El álbum nos plantea que la adultez no es un estado de
certezas, sino como un proceso permanente de aprendizaje. Sus personajes —o,
más precisamente, su voz poética— conviven con las dudas sin ocultarlas.
La masculinidad puesta en
discusión
Uno de los momentos más interesantes llega con "Man's
Fear", donde Higgins cuestiona directamente cuánto pesan todavía esos
modelos tradicionales de la masculinidad en la vida. Interrogantes sobre la debilidad,
el mandato familiar y la presión social por responder a una imagen ideal del
hombre exitoso son puestas sobre la mesa.
El artista cuestiona esos paradigmas con una sensibilidad
poco habitual dentro del rock. Mostrar emociones es, al fin y al cabo, un acto
de valentía.
El paso del tiempo, un
protagonista silencioso
Otra idea que atraviesa prácticamente todo el disco es el
paso del tiempo.
En "2011", el deseo de detener un instante feliz
revela la imposibilidad de conservar aquello que inevitablemente cambia. Esa
sensación vuelve a aparecer desde otra perspectiva en "Night Light",
donde el crecimiento de una hija despierta una mezcla de orgullo y nostalgia.
La infancia aparece como un momento hermoso precisamente porque se sabe
pasajero.
Incluso canciones como "Commuting" o
"Incandescent" muestran personajes suspendidos entre el presente y la
incertidumbre, buscando señales que les permitan comprender hacia dónde se
dirigen. El tiempo nunca es un simple contexto, sino un elemento que transforma
el día a día de la vida.
La familia, un refugio
amigable
Canciones como "Cariad" y "The World Is Ours
Tonight" nos muestran el amor desde una perspectiva cotidiana, alejada de las
grandes fantasías románticas. La felicidad aparece en los pequeños rituales
compartidos, en la construcción de un hogar y en la expectativa de ver crecer a
los hijos.
Especialmente en Cariad, Higgins abandona cualquier
artificio para escribir una especie de carta abierta a su hija. Hay ilusión por
el futuro, pero también la conciencia de que acompañar es también aceptar que
cada persona terminará escribiendo su propia historia.
La vida en un álbum
Musicalmente, Twenty Twenty Six alterna canciones enérgicas
de indie rock con otras más cercanas sostenidas por arreglos acústicos. Esa
diversidad musical retrata un momento específico en la vida de Dan Higgins, desde
el cual intenta encontrar su lugar en un mundo que cambia constantemente.
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SOUNDLOOP OPINA:
Dan Higgins no intenta crear artificios
grandilocuentes ni canciones exuberantes. Su principal virtud reside en la espontaneidad
con la que reflexiona sobre su propia historia y la transforma en música. Twenty
Twenty Six habla del amor, del miedo, del crecimiento, de la incertidumbre
y de la paternidad, temas que cualquiera puede reconocer como propios. Cada
canción se parece a la página de un diario personal que, paradójicamente,
termina hablando un poco de la vida de todos.
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