Desde la escena underground de Reno, Nevada, el proyecto en solitario encabezado por Chaotic K. lanza un nuevo single editado bajo el sello InkWurm Productions, en una propuesta cruda y dinámica.
Por Esteban Mauricio Soria
Una mezcla de influencias sin
fronteras
La música de Hate At First Sight se mueve deliberadamente
entre distintos géneros musicales. La agresividad angular de Faith No More, la
energía del hardcore asociada a Drug Church y la tradición post-punk de Public
Image Ltd. son algunos de los referentes del estilo de Chaotic K., que evita encajar dentro de una sola etiqueta.
A esas influencias se suman líneas de bajo contundentes que traen
de regreso el sonido industrial de los años 80 y 90, con ecos de bandas como Ministry
y Nine Inch Nails.
“¿Sigo vivo?”: una letra
atravesada por una experiencia límite
Entre los versos de “Baseline” aparecen imágenes
particularmente inquietantes. La letra nos habla de un estado de incertidumbre
física y psicológica. Hay referencias a una intervención médica, al dolor y al
aislamiento. La sensación de estar inmóvil mientras todo sucede alrededor
construye una atmósfera claustrofóbica.
Más que limitarse a describir una situación de sufrimiento,
la canción explora el límite entre la vida y la muerte, es el retrato de una experiencia
límite.
La continuación de Familiar
Mutations
“Baseline” llega después de Familiar Mutations, el EP
que Hate At First Sight publicó en junio de 2026 y que representa hasta el
momento uno de los trabajos más desarrollados del proyecto.
El lanzamiento tiene guitarras distorsionadas, ganchos
melódicos y estructuras dinámicas que, como dijimos anteriormente, se resisten
a las clasificaciones tradicionales. En lugar de elegir entre post-punk,
hardcore, rock alternativo o industrial, Hate At First Sight toma elementos de
todos esos géneros y los transforma en un estilo personal.
Las palabras del propio Chaotic K. resumen buena parte de la
filosofía detrás del proyecto:
“I’m not interested in fitting into neat categories. The music I’m making pulls from everything that influenced me growing up, but filtered through what feels urgent and relevant now.”
Un proyecto independiente
Hate At First Sight posee además una particularidad
importante: se trata de un proyecto solista en el que Chaotic K. se encarga de
todos los instrumentos, además de la mezcla, el mastering, las licencias y la
promoción. Esa independencia le permite mantener un control prácticamente
absoluto sobre cada etapa de la producción. Por eso no es casual que su
discografía conserve esa fuerte identidad personal, incluso cuando sus
influencias atraviesan diferentes escenas y épocas. Desde Reno, Chaotic K. es
una muestra viviente de que el underground todavía puede ser un espacio para
experimentar con sonidos conocidos sin repetir fórmulas.

