Por Esteban Mauricio Soria
Regresar al futuro, pero al futuro tal como se lo imaginaba
décadas atrás. Luces de neón, robots, automóviles inteligentes y referencias a
íconos de la cultura pop aparecen evocadas a través de una producción que nos
lleva de aventureras por aquella época. Yesterday's Future tiene nueve
canciones que suenan familiares y, al mismo tiempo, sorprendentemente actuales.
El synthwave, también
llamado outrun o retrowave, es un género electrónico que retoma
el sonido del synthpop y el electro de los años 80. Surgió a mediados de
los 2000, cuando distintos músicos empezaron a recrear ese sonido a partir de
las bandas sonoras de películas de ciencia ficción, acción y terror de esa
década, además de la música de los videojuegos arcade.
El término outrun proviene,
de hecho, de Out Run, un videojuego de carreras de 1986 cuya banda
sonora podía elegirse durante la partida. Con el tiempo, la palabra pasó a
describir también la estética visual asociada al género: luces de neón, grillas
geométricas, tipografías de los primeros videojuegos y esa relación entre
nostalgia y tecnología que remite a películas como Blade Runner o Tron.
El género ganó visibilidad masiva
a partir de 2011, con la banda sonora de la película Drive, que incluía
temas de artistas como Kavinsky y College. Detrás de ese sonido hay referencias
directas a compositores de los años 80 como John Carpenter y Vangelis, que
definieron con sus sintetizadores el imaginario sonoro de la ciencia ficción de
la época. Con los años, el synthwave se ramificó en variantes como el dreamwave,
de tono más melancólico, o el darksynth, más cercano a la música de
terror.
Lo que distingue al género no es
solo el sonido, sino la idea que propone: la nostalgia por un futuro que nunca
ocurrió. La estética retrofuturista de los 80 imaginaba un mañana de robots,
autos inteligentes y ciudades iluminadas de neón; el synthwave revive
esa fantasía con la tecnología de hoy, y por eso suena, al mismo tiempo, viejo
y nuevo.
Pianista de formación, Magdi
Aboul-Kheir tiene un repertorio asombrosamente diverso. En su catálogo podemos
encontrar obras de cámara, música orquestal, ambient, jazz instrumental,
electrónica y pop, un camino que lo llevó a moverse con la misma naturalidad
entre un ensamble acústico y un estudio lleno de sintetizadores.


