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“Highland Mist”: La nueva aventura instrumental de Martin Lloyd Howard nos lleva de viaje hacia el misterio de las tierras altas

Martin Lloyd Howard, foto promocional de “Highland Mist”

El guitarrista inglés estrena “Highland Mist”, un instrumental grabado en afinación DADGAD e inspirado en las Tierras Altas escocesas.

Ficha editorial

Artista
Martin Lloyd Howard
País
Inglaterra
Género
Fingerstyle / Folk instrumental
Tipo
Single
Sello
Independiente
Año
2026

Una nueva llave a su catálogo

Publicada el 1 de agosto de 2026, Highland Mist es una nueva llave al catálogo de Howard, un músico cuya trayectoria se desarrolló alrededor de la guitarra. Formado originalmente en la tradición clásica, con el paso de los años incorporó elementos del folk, el blues y el rock, tanto desde la guitarra acústica como desde la eléctrica.

En “Highland Mist”, Howard abandona temporalmente su instrumento más característico —una guitarra clásica japonesa hecha a mano de aproximadamente cincuenta años de antigüedad— y utiliza en su lugar una Tanglewood acústica de cuerdas de acero afinada en DADGAD.

Escuchá “Highland Mist”

Una guitarra con historia

La relación de Martin Lloyd Howard con la guitarra está guiada por la disciplina y la experimentación. Su formación comenzó dentro de la tradición clásica, una escuela que le proporcionó una base técnica que continúa presente en su manera de tocar y componer.

En una entrevista que le hicimos anteriormente en la revista, Howard explicó que aquella formación terminó convirtiéndose en una especie de punto de partida para todo lo que vino después. Su adolescencia estuvo influenciada también por guitarristas como Jimmy Page y Ritchie Blackmore, mientras que la guitarra clásica le ofrecía otra manera de entender el instrumento. Con el tiempo, ambas influencias dejaron de ser necesariamente opuestas.

“Hoy en día, mi habilidad técnica está enraizada en el estilo clásico, pero la utilizo y adapto para añadir color y variedad a mi forma de tocar más cercana al blues y al rock”, explicaba el músico.

Esa frase nos ayuda a comprender buena parte de su obra. Howard no plantea la guitarra clásica, la acústica, la eléctrica o el slide como elementos separados. Son diferentes posibilidades de un mismo instrumento y, sobre todo, diferentes maneras de encontrar una voz.

Su guitarra clásica de cincuenta años ocupa un lugar especialmente importante dentro de esa identidad. Se trata de una K-Yairi japonesa construida artesanalmente cuyo sonido fue modificándose con el paso de las décadas. Según nos comentó Howard, la madera desarrolló graves ricos y amaderados con agudos particularmente cristalinos. Para él, es un instrumento muy difícil de reemplazar.

La guitarra clásica K-Yairi de cincuenta años de Martin Lloyd Howard

El descubrimiento de DADGAD

La historia de “Highland Mist” comenzó mientras Howard experimentaba con la afinación DADGAD para otro proyecto. En lugar de tratarla simplemente como una herramienta para modificar la textura de la guitarra, encontró accidentalmente una secuencia de acordes ejecutada con los dedos que le despertó emociones muy concretas.

El propio Howard describe aquel momento como el descubrimiento de una idea inicial capaz de evocar “quiet mystery and rugged landscapes”: un misterio silencioso acompañado por la imaginación de un paisaje áspero y abierto. A partir de esa primera secuencia comenzó a desarrollar la composición.

La afinación DADGAD, utilizada históricamente en diferentes tradiciones de música folk y particularmente asociada a determinadas sonoridades celtas, ofrece a la guitarra un comportamiento diferente al de la afinación estándar. Las cuerdas abiertas generan un campo armónico especialmente resonante y permiten construir acordes y melodías que mantienen una sensación de amplitud.

Uno de los aspectos más interesantes es que Howard utiliza la afinación DADGAD de manera melódica y no solamente textural. Forma parte del lenguaje de la canción: determina cómo respiran los acordes, cómo aparecen las notas abiertas y cómo se construye esa sensación de movimiento.

Martin Lloyd Howard tocando guitarra en afinación DADGAD

La guitarra como paisaje

Este concepto no es nuevo dentro de la obra de Howard. De hecho, forma parte de una idea que el músico fue desarrollando en diferentes composiciones.

Su objetivo es crear música instrumental para guitarra solista que sea accesible, pero que al mismo tiempo dibuje una imagen o cuente una historia en la mente del oyente. “Selene”, “Winter’s Light” y “Hidden Andalucia” son claros ejemplos de esa búsqueda dentro de su catálogo.

La diferencia está en la naturaleza del paisaje que propone. Mientras que “Hidden Andalucia” puede conducir mentalmente hacia un territorio específico y una determinada tradición cultural, “Highland Mist” trabaja con una imagen mucho más difusa: la niebla. La niebla es, por definición, algo que oculta. Permite reconocer un paisaje sin verlo completamente.

It’s all about evoking a soundscape that takes the listener to mist and mystique of the Scottish Highlands

Martin Lloyd Howard, sobre “Highland Mist”
Martin Lloyd Howard en sesión de grabación

De la guitarra clásica al folk, el blues y el rock

Para comprender por qué Howard llega naturalmente a una composición como “Highland Mist”, también hay que mirar el recorrido que hizo hasta aquí.

Como mencionamos antes, su educación musical comenzó en la guitarra clásica, pero su curiosidad no permaneció dentro de los límites del repertorio académico. Durante su adolescencia quedó profundamente influenciado por Led Zeppelin y Deep Purple, y particularmente por Jimmy Page y Ritchie Blackmore. Más adelante, el folk y el blues le dieron otros puntos de vista a su música.

En el material de prensa de “Highland Mist”, Howard menciona también a Martin Simpson, Julian Bream y Dominic Miller entre sus influencias. La lista resulta significativa porque reúne tradiciones muy diferentes: desde la guitarra clásica hasta el folk y el rock.

También está Jimmy Page por su utilización de afinaciones alternativas y su trabajo acústico, mientras que Ritchie Blackmore es citado particularmente en relación con su etapa de Blackmore’s Night, donde el guitarrista exploró una estética vinculada con la música medieval y folk.

Martin Lloyd Howard, foto promocional

Sobre su grabación

La manera en que “Highland Mist” fue grabada también dice mucho sobre la filosofía de Howard. En una época con muchas posibilidades en cuanto a la grabación, donde puede haber múltiples capas, procesamientos, amplificadores virtuales, efectos y técnicas de edición, el guitarrista eligió otra forma.

La grabación se realizó en el loft de su propia casa con un único micrófono —un Rode NT4— colocado aproximadamente a nueve pulgadas de la unión entre el mástil y el cuerpo del instrumento. Luego, no hubo ediciones ni sobreprocesamiento.

La continuidad de una obra instrumental

El lanzamiento se suma a una etapa en la que el guitarrista está recuperando y presentando diferentes facetas de su producción. Recientemente publicó “Hidden Gems”, un álbum que reúne parte de sus trabajos anteriores para guitarra acústica. Durante este verano también estrenó “Taking the Night Train”, un EP dedicado a algunas de sus piezas de guitarra eléctrica y slide, además de un EP de versiones instrumentales acústicas de canciones clásicas como “Hallelujah” y “Wicked Game”.

En paralelo, el músico también trabajó junto a Mark Johnson, líder de la banda británica The Midnight River Crew. La colaboración, que une los arreglos de guitarra de Howard con el perfil de cantautor de Johnson, desembocará en el álbum “The Stories We Tell”, previsto para el 18 de agosto.

También hay otra faceta de su música vinculada con The Ace G’s, proyecto en el que Howard trabajó junto a dos músicos estadounidenses y checos. Allí aparece la guitarra acústica, la guitarra clásica y la mandolina, con una mezcla de gypsy jazz, música tradicional estadounidense, blues y repertorio clásico.

Captura de pantalla relacionada con la producción reciente de Martin Lloyd Howard

Una invitación a entrar en la niebla

“Highland Mist” no impone una única interpretación sobre el oyente. Crea las condiciones para que cada persona pueda construir su propio paisaje.

Quizás esa sea una de las características más interesantes de la música instrumental. Como sucede con la niebla que inspira esta composición, lo más poderoso está precisamente en aquello que nos invita a soñar.

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