Giuseppe
Cucè is a Sicilian singer-songwriter born in Catania, whose work is
characterized by an exploration of memory and human experience. His artistic
path is not limited to music alone: before establishing himself as a composer,
he explored painting and contemporary dance, disciplines that decisively shaped
his trajectory and his way of conceiving the song as an artistic space.
Throughout
his career, he has collaborated with numerous musicians and artists, with a
particularly significant creative partnership with producer Riccardo Samperi.
In 2025, he released the album 21grammi, which marked his artistic identity on
an international level—an introspective work that reflects on the soul and the
traces left by loss, desire, and personal reconstruction.
In his last single, El
mundo es verdadero—the Spanish-language version of È tutto così vero—Giuseppe
Cucè embraces a new linguistic and cultural horizon without abandoning the core
of his poetics.
“El
mundo es verdadero” is a Spanish-language version of your song “È tutto così
vero.” What led you to imagine the song in another language? Did you encounter
any difficulties when translating it from Italian into Spanish?
“È tutto così vero” was born as a very physical, emotional song. At a certain point I realized that its imagery and rhythm naturally leaned toward a Latin sensibility. Spanish felt like the right language to expand its emotional geography, not as a translation exercise but as a rebirth. The main difficulty wasn’t linguistic—it was emotional. I didn’t want to translate words, but sensations. Spanish has a different musicality, a different way of holding desire and truth, so I rewrote parts of the song to remain faithful to its soul rather than its structure.
What was
the composition process like with Riccardo Samperi?
My collaboration with Riccardo Samperi is based on deep trust and listening. We start from emotions rather than arrangements. For this song, we worked a lot on subtraction—removing what wasn’t essential. The composition grew organically, balancing intimacy and tension, leaving space for breath, silences, and small imperfections that make the song feel human.
What
influences—musical or non-musical—were most present during the creative process
of the song?
Musically, I was influenced by Mediterranean songwriting, Latin rhythms, and cinematic orchestration. Non-musically, the strongest influences were memory, travel, and human relationships—the moments when masks fall and reality reveals itself without filters. I’m deeply inspired by cinema, poetry, and places where fragility becomes strength.
Latin
sonorities appear in the song. Considering your Italian background, do you have
any particular connection to them, or did they emerge mainly as a form of
experimentation?
I feel a natural connection to Latin sonorities. Southern Italy shares a common emotional and rhythmic root with Latin cultures—sun, shadow, passion, nostalgia. It wasn’t an experiment; it felt like returning to something ancestral. Those sounds emerged naturally because they belong to my emotional vocabulary.
Let’s
talk a bit about the production of the music video. Is there any experience
from the shoot that you would like to share?
The video was shot with an intimate, almost confessional approach. One of the most intense moments was filming alone in empty streets, late at night. There was no acting—just presence. I remember a moment of silence between takes when everything felt suspended, and that silence ended up shaping the mood of the entire video.
What was
the 21Uniradio Tour 2025 like for you?
The 21Uniradio Tour 2025 was deeply meaningful. It wasn’t just about promotion, but about dialogue. Speaking directly to university radios allowed for real conversations, thoughtful listening, and genuine curiosity. It reminded me why I make music: to connect, not to shout.
Are you
planning more dates or another tour later this year?
Yes, I’m currently working on new dates and potential international collaborations. I prefer to take time and choose contexts that allow the music to breathe properly. My goal isn’t quantity, but depth—bringing these songs to places where they can truly resonate.
Por un mundo verdadero: Una conversación con Giuseppe
Cucè
Giuseppe Cucè es un cantautor siciliano nacido en Catania,
cuya obra se caracteriza por una exploración de la memoria y la experiencia
humana. Su recorrido artístico no se limita únicamente a la música: antes de
consolidarse como compositor, transitó la pintura y la danza contemporánea,
disciplinas que marcaron de forma decisiva su camino y su manera de concebir la
canción como un espacio artístico.
A lo largo de su carrera ha colaborado con numerosos músicos
y artistas, destacándose su vínculo creativo con el productor Riccardo Samperi.
En 2025 lanzó el álbum 21grammi que marcó su identidad artística a nivel
internacional, un trabajo que reflexiona sobre el alma y las huellas que dejan
la pérdida, el deseo y la reconstrucción personal.
En su último single, El mundo es verdadero —versión en español de È
tutto così vero—, Giuseppe Cucè toma otro horizonte lingüístico y cultural
sin abandonar el núcleo de su poética.
“El mundo es verdadero” es una versión en español de tu
canción “È tutto così vero”. ¿Qué te llevó a imaginar la canción en otro
idioma? ¿Encontraste alguna dificultad al trasladarla del italiano al español?
“È tutto così vero” nació como una canción muy física y emocional. En cierto momento me di cuenta de que sus imágenes y su ritmo se inclinaban de manera natural hacia una sensibilidad latina. El español me pareció el idioma adecuado para expandir su geografía emocional, no como un ejercicio de traducción sino como un renacimiento. La principal dificultad no fue lingüística, sino emocional. No quería traducir palabras, sino sensaciones. El español tiene una musicalidad distinta, otra forma de sostener el deseo y la verdad, por eso reescribí partes de la canción para ser fiel a su alma y no a su estructura.
¿Cómo fue el proceso de composición con Riccardo Samperi?
Mi colaboración con Riccardo Samperi se basa en una confianza y una escucha profundas. Partimos de las emociones antes que de los arreglos. Para esta canción trabajamos mucho desde la sustracción, quitando todo lo que no era esencial. La composición creció de manera orgánica, equilibrando intimidad y tensión, dejando espacio para la respiración, los silencios y pequeñas imperfecciones que hacen que la canción se sienta humana.
¿Qué influencias —musicales o no musicales— estuvieron
más presentes durante el proceso creativo de la canción?
En lo musical, me influenciaron la canción mediterránea, los ritmos latinos y la orquestación cinematográfica. En lo no musical, las influencias más fuertes fueron la memoria, los viajes y las relaciones humanas: esos momentos en los que las máscaras caen y la realidad se revela sin filtros. El cine, la poesía y los lugares donde la fragilidad se convierte en fortaleza me inspiran profundamente.
En la canción aparecen sonoridades latinas. Teniendo en
cuenta tu origen italiano, ¿sentís una conexión particular con ellas o
surgieron principalmente como una forma de experimentación?
Siento una conexión natural con las sonoridades latinas. El sur de Italia comparte una raíz emocional y rítmica común con las culturas latinas: el sol, la sombra, la pasión, la nostalgia. No fue un experimento; se sintió como volver a algo ancestral. Esos sonidos surgieron de manera natural porque forman parte de mi vocabulario emocional.
Hablemos un poco de la producción del videoclip. ¿Hay
alguna experiencia del rodaje que te gustaría compartir?
El video se filmó desde un enfoque íntimo, casi confesional. Uno de los momentos más intensos fue grabar solo en calles vacías, a altas horas de la noche. No había actuación, solo presencia. Recuerdo un momento de silencio entre tomas en el que todo parecía suspendido, y ese silencio terminó definiendo el clima de todo el video.
¿Cómo fue para vos el 21Uniradio Tour 2025?
El 21Uniradio Tour 2025 fue profundamente significativo. No se trató solo de promoción, sino de diálogo. Hablar directamente con las radios universitarias permitió conversaciones reales, escuchas atentas y una curiosidad genuina. Me recordó por qué hago música: para conectar, no para gritar.
¿Estás planeando más fechas u otra gira para lo que queda
del año?
Sí, actualmente estoy trabajando en nuevas fechas y posibles colaboraciones internacionales. Prefiero tomarme el tiempo y elegir contextos que permitan que la música respire de la manera adecuada. Mi objetivo no es la cantidad, sino la profundidad: llevar estas canciones a lugares donde realmente puedan resonar.


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