Por Esteban Mauricio Soria
Mikey La Luna nos trae un nuevo single fiel a su estilo entre
lo espiritual, lo nocturno, la danza y el tech house.
Hay una base rítmica que sostiene las melodías de carácter
casi litúrgico, acompañado de una guitarra eléctrica y un teclado que
desenvuelve atmósferas densas e introspectivas. Las voces juegan un rol
central: Mikey aporta un registro oscuro e íntimo en hebreo y árabe, mientras
que la cantante invitada Daniela Dvash introduce un contraste angelical.
Según palabras de Mikey La Luna:
"Aquí siento que he logrado reunir dos de mis mayores influencias: el espíritu psicodélico y atemporal de Pink Floyd, y la energía profunda y emocional de la pista de baile de Faithless".
“Hallelujah” toma referencias tanto de la Biblia como del
Corán, utilizando esas palabras ancestrales como vibración, ritmo y memoria. La
elección del título, escrito en tres lenguas, refuerza esa intención: una misma
palabra, un mismo origen, múltiples formas de nombrar lo sagrado.
La identidad artística de Mikey La Luna está atravesada por
el movimiento y el ritual. Criado en las montañas del Cáucaso y formado en
ballet georgiano, su primer recorrido escénico fue como Tash Tash,
reinterpretando canciones tradicionales con beats electrónicos. Con el tiempo,
su búsqueda lo llevó hacia la producción electrónica, las tradiciones
chamánicas y los espacios donde música, danza y trance se unen: desde raves en
el desierto hasta ceremonias nocturnas bajo la luna. Hoy, su sonido amalgama
techno melódico, house tribal y texturas de Medio Oriente.
En “Hallelujah • הללויה • الحمد لله”, tenemos una canción
pensada para la pista de baile nocturna —profunda, envolvente y psicodélica—
como para la escucha solitaria y meditativa. Es la música como un punto de
encuentro y como una vibración común: tanto en la oscuridad del
club como en el silencio interior, todavía es posible bailar juntos.

