Por Esteban Mauricio Soria
Fabio Bonvicini es conocido en la industria del cine por su
trabajo como supervisor de VFX en estudios como ILM y DNEG. Hace poco lanzó su
nuevo álbum, Truth of Lies, bajo el nombre de 748 BEES.
Bonvicini no llega a la música pop desde un camino
convencional. Su formación pasa por la dirección orquestal y la asistencia a
figuras como Gustav Kuhn en producciones de ópera en Italia y Alemania. Más
tarde, profundizó sus estudios junto al orquestador Conrad Pope en el Hollywood
Music Workshop de Viena. Esa base clásica, sumada a una carrera en la
composición para cine —incluyendo el premiado Zero Sum y un rescore orquestal
completo del clásico mudo Nosferatu— define el ADN de su propuesta.
Sin embargo, Truth of Lies no es un ejercicio académico ni una banda sonora desplazada al streaming. Es un álbum experimental en el que se cruzan el dream pop con acid jazz, soul rock y neo soul. Como multiinstrumentista —guitarra, piano y Chapman Stick— Bonvicini aporta además una ejecución directa que evita que la producción caiga en lo puramente programado.
El concepto del álbum gira en torno a la relación entre
emoción humana y arquitectura digital. No es casual que quien firma el proyecto
tenga décadas construyendo mundos visuales para la gran pantalla. La
experiencia en el cine se nota en forma de diseño sonoro y una clara conciencia
del espacio. “Trato el sonido como una textura física”, ha explicado el
artista.
Truth of Lies no intenta sonar a banda sonora, pero
tampoco renuncia al cruce entre la música electrónica, pop y score
cinematográfico. Es, como su autor lo define, “una película para los oídos”.


