Por Esteban Mauricio Soria
Desde Montevideo, la cantante y compositora Lucía Molina —bajo
el nombre artístico Cruza— nos trae su debut “.38”, una canción que se mueve
con soltura entre el jazz y el Soul, inspirado por artistas como Etta James
y Erykah Badu, pero con un acento y estilo rioplatense. La artista uruguaya
también es actriz y artista visual, lo que aporta una mirada cinematográfica a
su obra, como parte de una experiencia artística integral.
Pero, pero, no me
dijiste qué me faltaba
sí, te comenté lo que buscaba
y era la verdad metida en tus pupilas
que ni me mientas cuando me miras
treinta y ocho llamadas perdidas
Y me voy tranquila
por la avenida,
yo ahora sé lo que tengo,
treinta y ocho llamadas perdidas.
El lanzamiento de “.38” está dado por un contexto de creciente visibilidad para la música latina dentro del circuito internacional. Con esta primera entrega, Cruza se posiciona como una artista prometedora, la fusión de géneros la aleja de las fórmulas convencionales. No solo nos presenta una interesante canción debut, sino que anticipa una carrera que todavía tiene mucho por decir.


